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Preocupación por la continuidad de la atención sanitaria de las personas mayores con cardiopatías

La salud de las personas mayores con enfermedades cardiovasculares, situadas entre las más vulnerables al coronavirus, se ha deteriorado a causa de las interrupciones en diagnóstico y tratamiento

Redacción EM 20-10-2020

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La crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de adaptar las políticas públicas a los nuevos retos de salud en personas mayores, población que está sufriendo las consecuencias de la pandemia con mayor dureza. Las patologías cardiovasculares asociadas a la edad ocupan un lugar cada vez más central en el debate sobre el envejecimiento activo y la calidad de vida de las personas mayores.

La Covid-19 ha tenido un impacto directo en los protocolos de actuación y tratamiento de patologías como la enfermedad cardíaca estructural, dando lugar a nuevos enfoques y necesidades. La cardiopatía estructural, estrechamente ligada con el envejecimiento, aparece con el fallo de las válvulas del corazón a causa de la longevidad, provocando patologías como la estenosis aórtica, la insuficiencia mitral, o tricúspide, entre otras. La interrupción del diagnóstico y tratamiento de estas patologías genera una gran preocupación entre los profesionales sanitarios, al aumentar la vulnerabilidad de las personas mayores ante futuras oleadas de coronavirus.

El debate virtual 'Envejecimiento activo y saludable: el papel del corazón', organizado por Ceoma, ha reunido a representantes políticos y expertos sanitarios para debatir la importancia de la salud cardiovascular en el deterioro funcional de las personas mayores. Conscientes de que un adecuado conocimiento es esencial para responder a los desafíos que plantea una sociedad cada vez más envejecida, expertos y políticos analizaron la situación actual y debatieron posibles soluciones.

El presidente de Ceoma, Juan Manuel Martínez Gómez, dio comienzo a la Jornada resaltando que “es fundamental tener en cuenta el papel del corazón para permitir un envejecimiento activo y saludable que aumente la calidad de vida de los mayores”, ya que “las enfermedades cardiovasculares son causa más frecuente de muerte entre estas personas”. Según Rosa Romero, Presidenta de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, es responsabilidad de los poderes públicos buscar soluciones urgentes ante este problema. “La pandemia ha generado una doble vulnerabilidad de las personas mayores ya que la gravedad de estas patologías se ha aumentado”. Según Romero, “el envejecimiento activo debe ser un derecho, incluso en tiempos de pandemia. El abordaje eficiente de las patologías cardíacas nos permitirá garantizar la sostenibilidad social y sanitaria”.

LA SALUD CARDIOVASCULAR DEBE SER PRIORITARIA
El debate contó con la presencia de especialistas médicos y representantes sociales. La doctora Clara Bonanad, Presidenta de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC, expuso las patologías cardíacas más relevantes asociadas al envejecimiento y analizó el impacto de la Covid en el manejo de los pacientes. En palabras de Bonanad, “nos encontramos ante una verdadera epidemia” frente a las patologías cardíacas asociadas a la avanzada edad.

Según el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular y Endovascular, Fernando Hornero, a pesar de la gravedad del problema, “existe una falta de equidad entre Comunidades Autónomas en la respuesta a estas patologías”. Si bien cada vez la respuesta médica a las cardiopatías es mejor, gracias a los avances tecnológicos que permiten diagnosticar y tratar a pacientes más mayores, todavía “el 20 por ciento de la población se espera que fallezca como consecuencia de problemas del corazón”.

Las valvulopatías pueden llegar a ser grandes problemas de salud y barreras directas al envejecimiento activo, según la presidenta de la Asociación de Portadores de Válvulas Cardíacas y Anticoagulados, Cecilia Salvador. Estas patologías asociadas a la edad provocan dependencia, hospitalizaciones continuas y elevada mortalidad que podrían evitarse “partiendo de un mejor diagnóstico, con el uso del fonendoscopio en las visitas médicas”. España está por detrás de otros países de nuestro entorno en el uso de esta herramienta en las revisiones rutinarias, que permite detectar a tiempo a muchos pacientes. “Tenemos tasas muy bajas de diagnóstico, debemos aumentar el conocimiento de la población”.

En vista de la gravedad clínica de estas patologías, los geriatras José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y José Manuel Ribera Casado, a su vez cardiólogo e impulsor de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC, coincidieron en que existe la obligación de establecer la detección precoz estas patologías y garantizar un tratamiento rápido que prevenga el deterioro funcional. “La enfermedad cardiovascular por sí sola es capaz de incrementar la dependencia física, además de provocar depresión y deterioro cognitivo”, según García. “Uno de cada tres pacientes empeora su capacidad física de forma llamativa”. Por su parte, José Manuel Ribera recordó la necesidad de luchar contra la discriminación por edad, y de atender particularmente a las causas del deterioro funcional como las cardiopatías.

La pandemia actual de coronavirus sigue empeorando la salud cardiovascular entre las personas mayores, ante el colapso sanitario vivido especialmente en marzo y abril de este año. Para Ribera, “la discriminación por edad se ha acentuado con la Covid, en el acceso a los servicios de urgencias y la atención sanitaria”.

“En la primera ola de coronavirus se vieron afectados los pacientes de mayor edad con enfermedad cardiovascular, y se redujo en un 40% la atención primaria”, según la cardióloga Bonanad. “El miedo a acudir al hospital lleva aparejado un agravamiento del infradiagnóstico”.

Tal y como se refleja en datos de la Sociedad de Cirugía Cardiovascular y Endovascular, la pandemia ha supuesto un importante freno en el abordaje sanitario de las patologías cardiovasculares. Se llegó a paralizar la actividad quirúrgica, “con especial afección en Cataluña, Madrid y Andalucía”, concluyó Hornero, con el elevado deterioro en la atención de las personas mayores que ello supone. A fin de evitar estas interrupciones en futuras oleadas, la doctora Clara Bonanad recordó las recientes recomendaciones de la Asociación de Cardiología Intervencionista, que indican la necesidad de priorizar estas patologías a través de tratamientos mínimamente invasivos que reduzcan el uso de recursos hospitalarios críticos como las UCIs y la estancia hospitalaria, para permitir la continuidad asistencial en estos tiempos de elevada presión sobre el sistema sanitario.

Ante esta situación, los representantes de pacientes piden volver a los hospitales y centros sanitarios en las mejores condiciones posibles. “Desde AEPOVAC hemos hecho un llamamiento para que los pacientes sigan acudiendo a los centros sanitarios ante síntomas de enfermedades cardiovasculares” a pesar de las restricciones actuales, según la presidenta de los pacientes con valvulopatías, Cecilia Salvador.

ESTRATEGIA EN SALUD CARDIOVASCULAR
La necesidad de un abordaje eficiente frente a las cardiopatías estructurales fue uno de los principales puntos de encuentro en el debate. Los ponentes coincidieron en realizar un llamamiento para concienciar a la población sobre la importancia de la salud cardiovascular para favorecer un envejecimiento activo, así como para que las administraciones sanitarias prioricen el abordaje efectivo para incrementar el uso eficiente de los recursos sanitarios en la reconstrucción sanitaria. De hecho, el Ministerio de Sanidad ultima ya la nueva Estrategia en Salud Cardiovascular, la cual, según su Coordinadora Técnica, Sonia Peláez, “pretende mejorar la calidad de vida reduciendo la incidencia, mortalidad y morbilidad”. La Estrategia, que se sustenta en cuatro ejes vertebradores, incluye por primera vez las valvulopatías, las cuales “se han incluido en esta ocasión por su mayor prevalencia con la edad y por la carga que suponen”, centrando la respuesta en un “diagnóstico precoz y tratamiento efectivo”. Una vez aprobada en los próximos meses, será el turno de las comunidades autónomas para poner en marcha programas y planes de actuación a través de las políticas de reconstrucción social y sanitaria que desarrollen esta respuesta en un contexto todavía de pandemia.

Para las portavoces parlamentarias de PP y PSOE, según expresaron en el debate final, la situación pasa por aumentar el diagnóstico y mejorar la eficiencia en la atención sanitaria. La portavoz de sanidad del PP en el Congreso, Elvira Velasco, recordó que desde el plan de cardiopatía isquémica se han logrado muchos avances, pero “aún queda mucho por hacer”. La portavoz popular reclamó que “se desconoce si la nueva Estrategia en Salud Cardiovascular irá acompañada de financiación” ni si se “incentivará la participación del ciudadano en la sanidad”. Ante las interrupciones vividas durante la pandemia, “esperamos que en esta segunda ola no vuelva a suceder lo mismo, y se pongan en marcha medidas que permitan la continuidad del diagnóstico y tratamiento de estas patologías”, zanjó la portavoz popular.

Por su parte, la portavoz de sanidad del PSOE en el Senado, Esther Carmona, expresó la preocupación de su grupo por la especial gravedad de la enfermedad cardíaca estructural, al considerarse una de las causas más estrechamente ligadas al deterioro funcional de las personas mayores. Para dar solución a todos los problemas planteados, la senadora socialista anunció el reciente registro de una moción para su debate en el Senado, instando al Gobierno a hacer frente al deterioro funcional de las personas mayores mediante el abordaje eficiente de las enfermedades cardíacas estructurales.


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