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Las Unidades de Coordinación de Fracturas, clave para prevenir este tipo de roturas por fragilidad

En estas áreas, más del 95% de los pacientes son diagnosticados, tratados y/o remitidos adecuadamente para la atención de la osteoporosis

Redacción EM 23-03-2020

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Recientemente, la ciudad de A Coruña acogió el ‘I Simposio de Osteoporosis y Artrosis’, organizado por la Sociedad Española de Reumatología, y en el que participó la biofarmacéutica UCB. Una de las principales conclusiones expuestas durante la jornada, señala que la identificación y el tratamiento de la osteoporosis en los pacientes de alto riesgo, por lo general son inadecuados, mientras que en las Unidades de Coordinación de Fracturas más del 95% de los pacientes son diagnosticados, tratados y/o remitidos adecuadamente para la atención de la osteoporosis. Sin estas unidades, menos del 25% de los pacientes son diagnosticados, tratados o remitidos para la atención de esta enfermedad ósea. 

En España, hay alrededor de 50 Unidades de Coordinación de Fracturas, un número que, “a pesar de su incremento, no es suficiente, dado que las fracturas son un tema sanitario de primer orden, y sobre todo las fracturas de cadera”, subraya Josep Manel Cancio Trujillo, médico adjunto en el Centro Sanitario El Carme, en Badalona, y uno de los participantes en el simposio.

Según el experto, “está demostrado que estas unidades ayudan a que el 70% de los pacientes con fracturas mantengan el tratamiento de prevención secundaria de las fracturas por fragilidad al año, casi el doble de lo que ocurre en la práctica estándar, por lo que su puesta en marcha en todo el territorio debería ser más que meditada desde la Administración”.

A pesar de los beneficios demostrados de la prevención secundaria, en la actualidad menos del 20% de los pacientes reciben tratamiento después de sufrir una fractura por fragilidad, lo que sumado a la baja tasa de adherencia al tratamiento por parte de los pacientes (inferior al 50%), conlleva a que una muy baja proporción de la población con alto riesgo de fractura esté realmente protegida frente a nuevas fracturas. “Por ello, es necesaria la implantación de un abordaje sistemático de la prevención secundaria de fracturas para detener el círculo vicioso de la fractura por fragilidad”, indica Cancio Trujillo. 

Por último, el doctor presentó el funcionamiento de la Unidad de Fractura del centro en el que ejerce su labor profesional, y terminó destacando que estas unidades son coste-efectivas en el tratamiento de la prevención de nuevas fracturas, además de implementar un manejo multidisciplinar de la osteoporosis y sus consecuencias. “Para conseguir los buenos resultados de una Unidad de Coordinación de Fracturas, se requiere un coordinador dedicado y la plena cooperación de cirujanos ortopédicos y residentes, técnicos ortopédicos y profesionales de la salud afines (enfermeras, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, y trabajadores sociales), entre otros”, destacó.

CARGA SOCIOSANITARIA DE LAS FRACTURAS
Para poner en contexto el número de fracturas que hay en España y el coste sociosanitario que suponen para el sistema sanitario, Josep Blanch i Rubió, jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitario del Mar de Barcelona, desarrolló su ponencia bajo el título ‘Carga sociosanitaria de la Fractura por Fragilidad’

En nuestro país hay casi tres millones de personas afectas por la osteoporosis, cuya principal consecuencia son las fracturas por fragilidad, de las que, cada año, se registran unas 330.000. “Las fracturas más graves son las de cadera, ya que provocan una elevada morbimortalidad”, subrayó el especialista, a lo que añadió que, “además, suponen unos costes enormes para el sistema sanitario: alrededor de 4.200 millones de euros anuales”.

Por último, Blanch i Rubió puso de manifiesto que, a pesar de tener fármacos eficaces y que han demostrado una ratio de coste-efectividad positiva, existe un infratratamiento de esta patología, por lo que es necesario implementar políticas sanitarias que aborden de una vez, este problema: “Si no ponemos remedio, el futuro que nos espera será peor, debido al envejecimiento poblacional. Se calcula que, en el año 2030, los costes por este tipo de fracturas por fragilidad alcanzarán los 5.500 millones de euros anuales”.


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