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La risoterapia: cuando el humor es terapéutico

Esta técnica no cura, pero científicamente se sabe que mejora la calidad del sueño, disminuye la ansiedad, relaja los músculos y favorece la respiración, entre otros beneficios. ¿Por qué no echar unas carcajadas?

Emma Vicente EM 18-05-2022

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El pensamiento más generalizado es que los medicamentos son la solución para cualquier problema de salud. Y sí, es cierto que los grandes avances farmacológicos suponen el punto de inflexión que nos permite que enfermedades antes mortales, ahora se superen o cronifiquen. Pero también existen técnicas alternativas que son terapéuticas. Hoy hablamos de risoterapia

Como decía Víctor Hugo: 'La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano'. En el momento que una persona empieza a reír se activan 430 músculos a la vez, los pulmones trasladan 12 litros de aire, cuando lo normal es que solo mueva seis, y en consecuencia el corazón se fortalece porque se intensifica el riego sanguíneo.

HISTORIA DEL HUMOR TERAPÉUTICO
La Risoterapia comienza a utilizarse como técnica complementaria, no solo para las terapias mentales, sino para otras muchas dirigidas a paliar o mejorar dolencias corporales desde hace mucho, mucho tiempo, aunque lógicamente no se denominó de tal modo hasta mediados del siglo XX.

Los primeros indicios que tenemos de la existencia de lo que hoy denominamos Risoterapia se encuentran en la antigua China (aproximadamente hacia el siglo VI a.C.) donde los taoístas (escuela de pensamiento que fue fundada por Lao Tsé) enseñaban que una sonrisa dedicada a uno mismo aseguraba salud, felicidad y longevidad. 

El doctor Ramón Mora Ripoll sitúa el inicio de la Medicina y Terapia de la Risa en la década de los 70, cuando el periodista Norman Cousins publicó un artículo en el New England Journal of Medicine titulado ‘Anatomy of an illness (as perceived by the patient)’ –desarrollado luego en un libro titulado en español ‘Anatomía de una enfermedad o la voluntad de vivir’–. Cousins padecía espondilitis anquilosante, una dolencia crónica muy dolorosa, y descubrió que diez minutos de risa viendo películas cómicas le proporcionaban unas dos horas de alivio del dolor, y así lo explicó en este texto.

Mora Ripoll publicó hace años el manual ‘Medicina y terapia de la risa’, un tratado pionero a nivel mundial en esta especialidad. En él define esta disciplina, la Medicina de la Risa, como el 'estudio y aplicación científica de la risa para lograr objetivos terapéuticos'. Por lo tanto, la Terapia de la Risa, o risoterapia, 'sería el conjunto de técnicas e intervenciones terapéuticas (aplicables a una persona o a un grupo) para conseguir experimentar risa que se traduzca en determinados beneficios de salud. Así, hablamos de una disciplina con fundamento científico, intencionalidad, organización y regularidad, cuya metodología y solidez son comparables a las de cualquier otra rama de la Medicina, con sus aportaciones y sus limitaciones', dice el autor.

LA RISA, COMO TERAPIA, PARA EL COLECTIVO SENIOR
Según la American Association for Therapeutic Humor (AATH), el humor terapéutico es una intervención que estimula la salud y el bienestar, y además puede ser utilizado como un tratamiento complementario de enfermedades para curar o para enfrentar dificultades físicas, psíquicas y emocionales como depresión, estrés, entre otras. Eso sí, reiteramos que la risoterapia no es considerada un sustituto de las terapias tradicionales, sino un complemento. 

Demos un paso más y circunscribamos estas nociones entre el colectivo senior y para ello tomemos como referencia un artículo titulado ‘Risoterapia como terapia en ancianos institucionalizados con sintomatología depresiva’, cuya autora principal es Pilar Pardos Val, enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. 

En el texto, Pardos apunta que la depresión es un importante problema de salud comunitaria ya que representa el tercer motivo de consulta en Atención Primaria, a pesar de encontrarse infradiagnosticada, se identifican menos del 20% de los casos; afecta a uno de cada seis personas mayores y supone una tasa de prevalencia entre el 10 y el 15% en mayores de 65 años, siendo más prevalente en mujeres, y duplicando su incidencia en personas mayores de entre 70 y 85 años. 

En el caso de mayores institucionalizados, la prevalencia se sitúa en un 35%. En este contexto, este trabajo recoge una revisión de las publicaciones acerca de la risoterapia como terapia multidisciplinar en mayores institucionalizados con síntomas depresivos, con el objetivo de conocer los aspectos biopsicosociales que mejoran tras recibir esta técnica y ver la diferencia entre quienes la reciben y no. Según esta enfermera, 'la risa actúa mediante cuatro mecanismos básicos: distrae la atención, disminuye la tensión muscular, modifica la actitud ante el dolor y aumenta la producción de catecolaminas y endorfinas'. 

Las conclusiones de esta revisión son evidentes: la risoterapia como taller para ancianos institucionalizados mejora la sintomatología depresiva y el grado de depresión de los mismos; e incorporar la risoterapia como herramienta en el ámbito sanitario serviría como instrumento para reducir la ansiedad, disminuir el dolor y favorecer la relación terapéutica con los usuarios. 

LOS BENEFICIOS DE ESTA TÉCNICA COMPLEMENTARIA
Son múltiples los beneficios de la risoterapia. La risa, el estornudo de la mente, porque no se puede pensar y reír a la vez y corta el pensamiento, ha sido estudiada desde muchos ángulos para poder afirmar, con pruebas empíricas que: ayuda a reducir la angustia y el estrés porque disminuye los niveles de cortisona; favorece los niveles de endorfinas, neurotransmisores asociados a la felicidad y al buen humor, y así mejora el estado de ánimo y la autoestima; alivia el insomnio; es analgésica, diez minutos de risa alivian el dolor durante varias horas (documentado, como hemos dicho anteriormente por Norman Cousins; potencia la producción de anticuerpos y linfocitos, que mejoran las defensas y ayudan a prevenir la aparición de tumores; la actividad abdominal que ocurre al reír también facilita la digestión; es útil en la hipertensión puesto que aumenta el calibre de los vasos sanguíneos, relaja el músculo liso de las arterias y reduce la presión arterial; aumenta la oxigenación y mejora la respiración, aumentando la ventilación respiratoria y mejorando el estado de la piel, etcétera.

En la vejez es habitual seguir algún tratamiento farmacológico, así que contar con una ayuda no invasiva, es importante. Así, la risoterapia puede ser una aliada a tener en cuenta.



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