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La AAIC 2020 revela nuevos factores asociados con un menor riesgo de sufrir Alzheimer

Las investigaciones presentadas sugieren que la vacunación contra la gripe y la neumonía después de los 60 años, y un bajo IMC al principio de la vida podrían prevenir el desarrollo de esta enfermedad

Redacción EM 31-08-2020

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Durante la Conferencia Internacional de la Alzheimer’s Association (AAIC) 2020, recientemente celebrada, se presentaron una serie de investigaciones que apuntan a que la vacunación contra la gripe (influenza) y la neumonía después de los 60 años, además de un bajo IMC al principio de la vida, entre otros factores de salud, se asocian a un menor riesgo de sufrir esta y otras enfermedades neurodegenerativas. “Estos nuevos hallazgos reportados en la AAIC 2020 son un fuerte respaldo de la posibilidad de implementar intervenciones conductuales durante toda la vida para reducir el riesgo de sufrir Alzheimer y otras demencias”, afirmó María C. Carrillo, directora científica de la Alzheimer’s Association.

Además, la Alzheimer’s Association anunció el lanzamiento de un nuevo estudio de investigación internacional que hará un seguimiento global y buscará entender el impacto a largo plazo de la Covid-19 en el cerebro, incluyendo la capacidad intelectual, la conducta y el funcionamiento. 

La AAIC es el principal foro anual para la presentación y el debate de las investigaciones más recientes sobre Alzheimer y demencia. La conferencia virtual y gratuita de este año atrajo cifras récord de inscripción de asistentes (más de 31.000) y presentaciones científicas (más de 3000). “El hecho de poder acceder libremente y por Internet a la experiencia de la AAIC permite que los científicos especialistas en demencia de todo el mundo compartan y debatan sobre sus hallazgos más recientes y formen redes para forjar nuevas colaboraciones que generen las ideas que conduzcan a un mundo sin Alzheimer ni ninguna demencia”, aseguró Carrillo.

VACUNACIÓN CONTRA LA GRIPE Y LA NEUMONÍA 
Dos de los estudios presentados durante la conferencia, ambos realizaos en adultos mayores, descubrieron que quienes habían recibido una vacuna contra la gripe o la neumonía tenían menos probabilidades de desarrollar Alzheimer. Quienes habían recibido la vacuna contra la gripe más regularmente tenían un riesgo aún menor. En el caso de la vacunación contra la neumonía, la mayor reducción de riesgo se observó en las personas que no portaban uno de los factores de riesgo genéticos conocidos del Alzheimer: una variante del gen TOMM40.

AVANCES EN LOS ANÁLISIS DE SANGRE
Otras investigaciones describen avances en los análisis de sangre que podrían detectar con mayor facilidad y precisión la enfermedad de Alzheimer, y distinguirla de otros trastornos cerebrales degenerativos. Los estudios se enfocaron en marcadores biológicos que detectan versiones anormales de la proteína tau en sangre o plasma, incluida una forma específica de tau conocida como p-tau217, que aparentemente es la más específica de Alzheimer. La tau anormal forma los “ovillos neurofibrilares”, que son las lesiones cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer.

Además, se descubrió que esos cambios cerebrales de la tau indican acumulación de placa amiloide, lo que constituye la otra lesión cerebral característica de Alzheimer. En los nuevos datos presentados en la AAIC, la p-tau217 en sangre distinguió a personas que tenían placas y ovillos de las que no tenían cambios cerebrales característicos de Alzheimer con una precisión del 89%, a las que tenían placas y ovillos más abundantes con una precisión del 98% y los resultados de una PET de tau con una precisión del 93%. Si los resultados se reproducen y verifican, esta podría ser la primera vez en la que un diagnóstico de demencia por Alzheimer mediante este análisis de sangre podría considerarse confirmatorio, es decir, que no requiere examen por autopsia ni tomografías por emisión de positrones (PET) para la detección de proteínas tau y placas amiloides.

Los análisis de sangre podrían ofrecer un abordaje más sencillo y accesible para mejorar el diagnóstico, controlar el tratamiento e identificar personas adecuadas para los ensayos clínicos. Las familias que enfrenten el Alzheimer, ahora y en el futuro, se beneficiarán mucho de una prueba sencilla que permita una detección precoz. Por ejemplo, podría permitir tomar medidas importantes de cuidados y planificación al principio del proceso de la enfermedad.
 
FACTORES DE LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA QUE PODRÍAN INFLUIR EN EL DESARROLLO DE ALZHEIMER 
Se presentaron tres estudios en la AAIC 2020 que identificaron varios factores de los primeros años de vida que podrían influir sobre el riesgo de padecer Alzheimer en la última etapa de la vida, como la salud cardiovascular, el IMC y calidad de la educación.

En primer lugar, un estudio de más de 700 personas afroamericanas reveló que la presión arterial alta y la diabetes, o una combinación de múltiples factores relacionados con la salud cardíaca, son comunes en la adolescencia y están asociados con una peor capacidad intelectual en la última etapa de la vida.

Una segunda investigación de más de 5100 adultos mayores sugiere que un índice de masa corporal más elevado en los adultos jóvenes (de entre 20 y 49 años) se asocia con un mayor riesgo de padecer demencia en la última etapa de la vida. En el caso de las mujeres, el riesgo de demencia fue 1.8 veces más alto entre las que tenían sobrepeso siendo adultas jóvenes y 2.5 veces más alto entre las que eran obesas.

Un tercer estudio descubrió que, en un grupo diverso de más de 2400 personas seguidas durante hasta 21 años, la educación inicial de mejor calidad estuvo asociada con un mejor desempeño del lenguaje y la memoria y un menor riesgo de sufrir demencia en la última etapa de la vida.


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