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COVID-19

El infección por coronavirus puede ocasionar problemas cardíacos

Por otra parte, la pandemia de la Covid-19 está afectando al manejo y seguimiento clínico de las diferentes patologías del corazón

Redacción EM 21-05-2020

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La infección por el coronavirus SARS-Cov-2 puede causar problemas cardíacos por afectación directa del corazón o del pulmón y, además, puede favorecer la descompensación de patologías previas. Además, la actual crisis sanitaria está afectando de forma negativa al manejo y seguimiento clínico de los pacientes que presentan enfermedades del corazón, tanto por el cierre de las consultas programadas, como por el hecho de que un número indeterminado de pacientes no han acudido a los centros sanitarios por miedo al contagio, pese a presentar sintomatología cardíaca.

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) junto con el Ministerio de Sanidad, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ) emitieron, recientemente, una serie de recomendaciones. Tal y como destaca Ignacio Díez, cardiólogo de IMQ, “tener una enfermedad cardíaca, en sí, no facilita el contagio; lo que sí sabemos es que las personas con enfermedades cardíacas pueden tener un peor pronóstico. En el grupo de pacientes con mayor mortalidad por Covid-19, padecían más frecuentemente patologías como la hipertensión arterial, diabetes mellitus, cardiopatía isquémica y mayor edad”.

Cualquier infección, también la causada por el coronavirus, produce una sobrecarga para el corazón. “Por eso, si un paciente presenta una enfermedad previa como, por ejemplo, insuficiencia cardíaca, el corazón empeorará su funcionamiento y se puede producir una congestión o acúmulo de líquido en los pulmones, lo que complicará la respiración, aumentando su riesgo vital”, asegura Díez. Además de sobrecargar el corazón, “también se sabe que la infección por Covid-19 puede producir un daño directo, infeccioso e inflamatorio, sobre el músculo cardíaco; es lo que conocemos como miocarditis. Dependiendo de la afectación, ésta puede empeorar la función de la bomba del corazón de forma temporal o indefinida y con diferente gravedad”, continúa el experto.

PROBLEMAS DERIVADOS DEL CONFINAMIENTO
Según expone el cardiólogo de IMQ, un problema importante que ya se está viendo “es la disminución de la capacidad funcional de algunos pacientes por el menor entrenamiento físico que han realizado y cambios en la dieta durante las semanas del confinamiento. Ello obliga a revaluar el riesgo cardiovascular de cada paciente, analizando los niveles de azúcar en sangre, sobrepeso e hipertensión arterial, principalmente, por si fuera necesario el ajuste de tratamiento médico”.

ESPECIAL ATENCIÓN EN PACIENTES MAYORES
Se ha visto que los pacientes de edad avanzada son especialmente vulnerables a la Covid-19: “Están inmunodeprimidos debido a su edad, lo que, junto a la existencia de una enfermedad crónica cardíaca, hace que tengan más riesgo de desarrollar complicaciones pulmonares, como neumonía simple o neumonía bilateral y, por tanto, más riesgo de morir de distress respiratorio. En este contexto es importante recordar que estos pacientes tienen que extremar la adhesión al tratamiento médico y evitar la ingesta excesiva de líquidos, para que no los retengan y no se desestabilicen” explica Díez.

REINICIO DE LAS CONSULTAS Y PRUEBAS DIAGNÓSTICAS
La situación actual permite ya un retorno progresivo a la actividad asistencial en Cardiología, siguiendo medidas ya establecidas para protección del paciente y el personal sanitario. Para los pacientes en tratamiento con patología cardíaca previa, “es importante el reinicio de la actividad física, retomar las consultas de seguimiento que se hayan dejado de realizar en estos meses de forma presencial o telefónicamente, y recordar durante las consultas los síntomas actuales o previos que puedan suponer descompensación cardíaca que podrían ser graves”, apunta el especialista.

Los principales cambios en las consultas se refieren, por ejemplo, a las salas de espera, con nuevos protocolos de limpieza y separación adecuada entre pacientes. Las citas se espacian adecuadamente para evitar esperas innecesarias y se realizan consultas telefónicas y videoconsultas cuando es posible, sobre todo, para revisiones y resultados de pruebas, teniendo en cuenta las preferencias del paciente.

Las consultas presenciales y pruebas diagnósticas “se efectúan con las mismas indicaciones que hasta ahora” y con protección de la vía aérea del paciente y del personal sanitario.  

FÁRMACOS PARA LA TENSIÓN Y PARA LA INSUFICIENCIA CARDIACA
Se han difundido noticias relacionadas con el posible efecto perjudicial de determinados fármacos usados en el tratamiento de la hipertensión arterial y de la insuficiencia cardiaca (inhibidores de la enzima conversora de angiotensina-IECA, y de los antagonistas del receptor de angiotensina-ARA) en personas infectadas por el coronavirus. Esta hipótesis proviene de observaciones efectuadas durante la antigua epidemia del SARS, causada por otro coronavirus distinto al que ocasiona la Covid-19 (SARS-CoV-2). “Tal y como apunta en un comunicado oficial el 'Council on Hypertension' de la Sociedad Europea de Cardiología, no existe evidencia que apoye el efecto perjudicial de los IECA y ARA en el contexto de este brote pandémico de la Covid-19 y tampoco para recomendar su suspensión; por lo tanto, los pacientes deben continuar tomándolos. No olvidemos que los IECAS Y ARA2 han demostrado numerosos beneficios cardiovasculares”, aclara Díez.


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