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El diagnóstico precoz de la incontinencia urinaria permite curar el 50% de los casos

Redacción EM 21-02-2020

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Recientemente tuvo lugar la celebración del XX Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (Samem 2020), en el que se habló del estigma social que sigue pesando sobre el problema de la incontinencia urinaria. Consuelo Gallardo, enfermera experta en Asesoramiento y Cuidado de la Incontinencia Urinaria, subrayó que menos de la mitad de las personas que sufren pérdidas de orina moderadas o severas solicitan ayuda sanitaria, y la demora media para recabar asistencia profesional puede superar el año. Ante esto, la experta, que acumula casi 30 años de experiencia, aseguró que, partiendo de un diagnóstico precoz,  “un 50% de los casos podrían curarse y el otro 50% mejoraría de forma muy notable”. 

Según datos del Fórum Global de la Incontinencia, celebrado en Niza el pasado año, 400 millones de personas en todo el mundo –50 millones en Europa y 6,5 millones en España– padecen, en mayor o menor grado, pérdidas de orina. Esta patología incide especialmente en las mujeres hasta el punto de que, según Gallardo, una de cada cuatro mujeres mayores de 35 años sufre derrames de orina con mayor o menor cantidad y frecuencia. 

PROBLEMA TABÚ EN LAS MUJERES 
La vergüenza y el desconocimiento en torno a esta patología contribuyen a mantener el tabú e impactan sobre la salud física y psíquica de la mujer. “La repercusión sobre la salud es enorme –comenta Gallardo–. Lo primero es la negación: son solo unas gotitas, es normal, no pasa nada. A continuación, viene la vergüenza y la ocultación, más tarde el aislamiento social, incluso en las relaciones sexuales y, al final y en los casos más graves, la depresión”. 

Esta enfermera indica que romper este círculo vicioso es posible. Es muy importante que los profesionales de la salud sean capaces de comunicar a la población que existen opciones terapéuticas que permiten abordar con éxito esta patología. “Tenemos que estar preparados para ofrecer soluciones, para informar a las mujeres de que podrán llevar una vida totalmente normal. Cuando la mujer lo sabe, acepta el problema, se pone en manos de los profesionales y recupera su tranquilidad emocional”, añade.   

EL DIAGNÓSTICO PRECOZ MARCA UN ANTES Y UN DESPUÉS
Una evaluación individualizada y un diagnóstico precoz de la enfermedad marcan un antes y un después en el curso de la patología. “Es posible que, hasta conseguir un tratamiento curativo, la mujer tenga que recurrir a un dispositivo. La innovación en los productos de cuidado personal resulta de gran ayuda. Los dispositivos son más discretos, mantienen la piel seca y no irritan, por lo que contribuyen a paliar de forma muy considerable los problemas psicológicos”, comenta la enfermera.

El cambio, entre el antes y el después del tratamiento es, a juicio de esta especialista, espectacular. “La mujer está más segura, más contenta, sus relaciones personales, sociales y sexuales, mejoran muy considerablemente”, indica. Para lograrlo, Gallardo aboga por incrementar la presencia de los profesionales de Atención Primaria en el abordaje de la incontinencia. “Aunque la incontinencia urinaria requiere de equipos multidisciplinares, no podemos olvidar que el centro de salud es la puerta de entrada al sistema. Es importante que la Enfermería de Atención Primaria coja el testigo, se empodere y se forme para poder dar soluciones en las fases iniciales, ya que son sus profesionales los que más cerca están de la mujer”, concluye. 



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