Teléfono: 986 438 020 Última actualización:  14:10:25Sábado, 20 de Julio de 2019
Atrás

El cambio al horario de verano afecta más a los biorritmos de las personas mayores que el de invierno

A las personas mayores les cuesta más adaptarse a un día de 23 horas, como sucede con el cambio al horario de verano, que a uno de 25, cuando se cambia el reloj en invierno

Redacción EM 29-03-2019

COMPARTIR
La madrugada del próximo sábado deberemos adelantar el reloj para adoptar el horario de verano. Este simple cambio de adelantar la hora 60 minutos puede tener consecuencias en nuestros biorritmos y, en este sentido, las alteraciones más habituales afectan principalmente al sistema nervioso y al digestivo.

Concretamente, los síntomas van desde la desregulación del ciclo de sueño-vigilia hasta cansancio, fatiga, irritabilidad, problemas de concentración e incluso dolor de cabeza, mareos o trastornos digestivos. Además, esta sintomatología es más intensa con el cambio al horario de verano, pues el cuerpo tiene más dificultades para adaptarse a un día de 23 horas que a uno de 25. Y es que el tiempo de sueño se reduce en un poco más de 60 minutos y la calidad del mismo disminuye un 10% en los 10 días siguientes a la transición, según un estudio publicado en 'Sience Direct'.

Estos síntomas suelen durar entre tres y cuatro días, pero en personas de avanzada edad pueden llegar a los diez, ya que, por lo general, la calidad del sueño de los mayores es diferente. Una persona sana de 70 años se despierta varias veces durante la noche y las características del sueño en este colectivo difieren en algunos aspectos con el del resto de adultos.

Para prevenir la aparición de estos problemas entre las personas mayores, Atenzia ha provisto a los usuarios de sus servicios de teleasistencia un listado de recomendaciones para que sobrelleven mejor el cambio horario:

- Realizar un ajuste paulatino, de aproximadamente 15 minutos al día durante los 4 días previos al cambio horario, para que este sea imperceptible.

- Evitar dormir siesta durante unos días. Hasta que el organismo se ajuste al nuevo ciclo de sueño, es conveniente no dormir durante el día.

- Llevar una vida activa. Practicar ejercicio físico moderado, al menos una hora al día, ayuda al cuerpo y a la mente a estar de mejor humor y a adaptarse a este nuevo cambio. Se recomienda no practicarlo antes de acostarse, ya que el ejercicio estimula el cerebro y esto dificulta el sueño. Mejor practicarlo a primera hora para afrontar el día con energía.

- No consumir sustancias estimulantes (café, té o alcohol), sobre todo durante la segunda mitad del día.

- Cenas ligeras. Por la noche, los alimentos ligeros son los mejores compañeros para conciliar el sueño.

- El dormitorio, como zona exclusiva de sueño, y evitar el uso de dispositivos móviles antes de acostarse, pues la luz puede alterar las pautas de sueño, así como tener efectos secundarios sobre nuestro organismo.

- Precaución con la medicación. No se deben tomar medicamentos que no hayan sido previamente prescritos por un médico.

- Tener actitudes “relajantes” con música tranquila o una ducha templada, o generar un ambiente propicio para el descanso (oscuridad, ausencia de ruidos, ropa cómoda).

EL CAMBIO DE HORA VERÁ SU FIN EN 2020
Recientemente, la Eurocámara ha coincidido en que "ya no hay elementos objetivos" para que se sigan manteniendo los cambios de hora teniendo en cuenta las "evidencias sobre su efecto negativo en la salud".

De esta forma, con 410 votos a favor, 102 en contra y 53 abstenciones, se aprobó poner fin a los cambios horarios estacionales. Los Estados deberán decidir hasta abril de 2020 si adoptarán definitivamente el horario de verano o el de invierno, quedándose fijo el que se establezca en octubre de 2021. "Pedimos a los países que se coordinen entre sí, que no quede un mosaico cambiante entre Estados contiguos", señaló Marita Ulvskog, eurodiputada sueca ponente de la propuesta.


Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal