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MARIA SAGRARIO MANZANO PALOMO / COORDINADORA DEL GRUPO DE ESTUDIO DE CONDUCTA Y DEMENCIAS DE LA SEN

'Se está trabajando en evitar el Alzheimer, pero es sumamente complejo en edades avanzadas'

Según la experta, se estima que pueden transcurrir hasta 20 y 30 años antes de que se pueda apreciar el primer síntoma de esta enfermedad neurodegenerativa

11-09-2017

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Pregunta.- ¿Cuál es el futuro de la prevención del Alzheimer?

Respuesta.- La posibilidad de implementar terapias verdaderamente modificadoras del curso natural de la enfermedad solo será factible en fases iniciales y para su obtención se han de realizar ensayos clínicos en dichas fases. Mientras que esos fármacos lleguen, la llamada prevención primaria y secundaria han de realizarse en fases preclínicas y prodrómicas, para poder retrasar en “momento demencia”. Nuevo punto a favor del diagnóstico precoz. Hay quien preconiza de forma nihilista –y esta es una opinión personal– que diagnosticar una enfermedad “incurable” a día de hoy es algo inútil y solo conlleva sufrimiento desde el punto de vista personal. Sin embargo, los estudios avalan que realizarlo de forma precoz es más positivo que negativo.

P.- ¿En qué consisten estas acciones de prevención?

R.- Actividad física: un ejercicio físico regular y no explosivo se asocia a un mantenimiento de la función cognitiva y a un retraso de la enfermedad. Actividad social: las redes sociales, los sentimientos de autoeficacia y de autoestima que conforman la denominada “actividad social” se relacionan con el mantenimiento de la función mental. La integración social más activa serviría para neutralizar el estrés de la vida cotidiana y su efecto neuroquímico sobre el cerebro. Actividad mental: muchos estudios han avalado que un incremento de los niveles de educación se asocian a una mayor probabilidad de mantener en el tiempo el funcionamiento cerebral adecuado. La pregunta sería si nos referimos a la educación en edad infanto-juvenil o a una educación a cualquier edad, manteniendo una estimulación mental continua. Prevención del riesgo cardiovascular: es crucial en el deterioro mental asociado a la edad. Además, la gravedad de los síntomas cognitivos en personas con Alzheimer se incrementa sustancialmente por la existencia de factores de riesgo vasculares. Suplementos dietéticos y nutricionales: existen estudios que revelan que la ingesta de pescado al menos una vez por semana reduce en un 60% el riesgo de esta enfermedad, así como un enlentecimiento del deterioro cognitivo. Por su parte, el consumo elevado de grasas saturadas y de cobre incrementaría sinérgicamente el deterioro cognitivo. Sin embargo, los ácidos grasos omega 3 podrían relacionarse con un menor incremento del Alzheimer. La dieta mediterránea se asocia, asimismo, a un menor riesgo de padecer la enfermedad, al incluir antioxidantes, vitamina C y E y omega 3. Fármacos antiinflamatorios no esteroideos: su interés radica en estudios que intentan avalar su eficacia mientras se mantiene un tratamiento durante al menos dos años. Sin embargo, el beneficio no se ha llegado a constatar. Estatinas: las estatinas pueden tener efectos protectores contra la demencia. Son tratamientos efectivos para la hipercolesterolemia, un factor de riesgo posible para la demencia vascular y el Alzheimer. Se asocia a la aterosclerosis, que supone un problema de las arterias y que da lugar a problemas de circulación cerebral. De nuevo, vuelvo a aclarar que no se trata de un tratamiento curativo pero que reduciría el riesgo de desarrollar una demencia o retrasaría su aparición. Hormonoterapia sustitutiva: podría tener un efecto protector si se hubiera iniciado este tratamiento hormonal diez años o más antes del desarrollo de la demencia y considerando cada caso y los efectos secundarios derivados. Fomentar la reserva motivacional: hay que procurar ser felices. Se ha relacionado la propensión a la aflicción con una aceleración del deterioro cognitivo. Enfermedades mentales como la depresión se han asociado a una mayor atrofia en una región del cerebro denominada hipocampo (“puerta de entrada de las memorias”) y otras regiones cerebrales. El mensaje sería procurar ser un poco más felices cada día.

P.- ¿Se puede prevenir o retrasar su aparición?

R.- Evitar la enfermedad de Alzheimer es algo en lo que se está trabajando, pero, siendo realistas, es sumamente complejo y difícil de abordar en edades avanzadas de la vida, donde ya se producen no uno, sino varios cambios a nivel cerebral, y en las que por tanto es muy difícil parar la denominada “neurodegeneración”. Sin embargo, evitar situaciones de riesgo y procurar mejorar el funcionamiento cerebral sí es algo más fácil de lograr y con buenos resultados. La llamada prevención terciaria engloba prevenir la progresión de los síntomas o las complicaciones de los mismos que ya son claros a ojos de cualquier observador. La prevención secundaria se intenta cuando estamos en los albores del síndrome, es decir, en fase de deterioro cognitivo de carácter leve. Por lo tanto intentara evitar llegar a la demencia. Por último, la prevención primaria busca prevenir la aparición de cualquier síntoma, lo que significa dejar al individuo en una fase preclínica, es decir, ese periodo largo en el que el individuo no sufre de ninguna queja de memoria. Hasta hora, la mayoría de los medicamentos que se han ensayado de prevención, entrarían dentro de la llamada prevención terciaria. El resto de estrategias se encuentran en vías de investigación.

P.- Se suele hablar del factor hereditario como una de las causas del Alzheimer. ¿En qué medida la genética es determinante?

R.- Hoy en día sabemos que las formas genéticas de la enfermedad, es decir, aquellas que se heredan de padres a hijos, son menos del 1%. Realmente, la mayor parte de los casos son esporádicos. Desde que Dubois y colaboradores del Grupo Internacional de Trabajo Europeo (IWG), en el año 2007, elaboraron criterios de diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer hasta ahora, el recorrido ha sido fructífero. Hemos cambiado nuestra concepción sobre la enfermedad desde un proceso clínico patológico a un proceso clínico biológico. De tal forma que sabemos que los cambios en nuestros cerebros requieren de muchos años (algunos cifran más de 30 años) hasta que llegamos a la fase que denominamos demencia, en la que el sujeto presenta tal alteración cognitiva que le repercute en su día a día.

P.- ¿Se pueden apreciar signos de desarrollo de Alzheimer años antes de que este se manifieste?

R.- Hoy en día se sabe que la enfermedad de Alzheimer es un proceso muy largo en el tiempo hasta que dan síntomas. Se estima que pueden transcurrir hasta 20 y 30 años antes del primer síntoma. Cuando la alteración de memoria es sostenida en el tiempo y acontece de forma insidiosa y progresiva a lo largo de 3 a 6 meses, es necesario consultar. También si ocurre de forma brusca es motivo de urgencia médica al tener que descartarse otras causas. No solo la alteración de la memoria reciente, sino también las alteraciones de la personalidad, los cambios en los hábitos o la falta de interés o abandono de actividades o aficiones de interés por el paciente son síntomas a considerar.



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