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Los expertos destacan la importancia de los periodos de respiro familiar en verano para los cuidadores

Redacción EM 21-07-2017

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Las familias que tienen a su cargo el cuidado de personas mayores dependientes en su propio domicilio a menudo se ven en la necesidad de renunciar a vacaciones y a su tiempo libre por llevar a cabo ese cuidado. Esta circunstancia conlleva un desgaste físico y emocional, además del abandono social, que puede acarrear problemas de salud y mermas en la calidad de vida para el propio cuidador (síndrome del cuidador quemado). 
Es por esto que los expertos recomiendan que los cuidadores, en su gran mayoría mujeres, dispongan también de periodos de respiro temporales que les permitan descansar y autocuidarse a ellos mismos para seguir cuidando a sus familiares en las mejores condiciones. 
Es en este contexto en el que se desarrollan durante el periodo estival los programas de “Respiro Familiar” en residencias de mayores. Estos periodos se configuran como una red de apoyo a los cuidadores para que puedan coger unos días de vacaciones sabiendo que sus mayores dependientes van a estar atendidos en centros especializados.
Desde Aeste (Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia) se quiere poner en valor el servicio que se presta en sus residencias asociadas a través de estos programas, como medio que permite a las familias encontrar períodos puntuales para el descanso, el tiempo libre y, en definitiva, para prestarse atención a sí mismas.
El “Respiro Familiar” se trata de un servicio que, además de prestar atención temporal de calidad a personas mayores, con diversidad funcional o en situación de dependencia, facilita el descanso de los cuidadores familiares y les ofrece un período “vacacional” de desconexión.
Este tipo de estancias también puede ser utilizado como medio alternativo que permita cubrir situaciones específicas, en las que se necesita, por alguna razón, que un familiar sea atendido y los familiares no pueden hacerse cargo de la persona a la que cuidan.
Aunque cada residencia establece sus propias peculiaridades a la hora de ofrecer estos servicios y su duración, ésta suele variar en función de la situación particular de cada usuario y/o de las razones por las que se solicitan, pudiendo ser estancias de fin de semana, quincenales, mensuales o de más de un mes en algunos casos. La edad media de los usuarios del servicio de respiro familiar es de 82 años y el tiempo promedio de estancia es de quince a treinta días en verano y de dos a cuatro días durante el resto del año.
 Normalmente, el equipo multidisciplinar de la residencia valora el estado físico y cognitivo de la persona, con el fin de elaborar un plan individual de atención (PIA) y poder ofrecerles una atención en las mismas condiciones que si se tratara de una estancia de carácter permanente. Es decir, nuestra forma de trabajar permite una inmediata adaptación a la vida del centro puesto que desde el primer día se integran, recibiendo las mismas atenciones individualizadas y servicios que el resto de personas, que residen habitualmente en los centros.
Para Aeste, la finalidad de este tipo de programas en residencias es conseguir la máxima estabilidad familiar, apoyando y sirviendo de soporte a las familias en las tareas de atención que habitualmente prestan a personas dependientes cuando, por determinadas circunstancias de carácter transitorio, su realización no sea posible.
A la hora de utilizar este tipo de servicios, es frecuente que puedan aparecer en las familias sentimientos y pensamientos de abandono. Sin embargo, ejercer como cuidador requiere un esfuerzo físico y mental muy intenso y tanto la vida del cuidador como la de las personas a las que cuidan, tendrá una mejor calidad si no se produce lo que los expertos denominan como “situaciones de sobrecarga”.


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