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Fenin reclama apoyo a las Administraciones públicas para aumentar la fabricación de tecnología sanitaria en España

Redacción 15-07-2021

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La fabricación en España podría crecer exponencialmente si se cuenta con los mecanismos de ayuda adecuados e instrumentos de apoyo estables en el tiempo por parte de las Administraciones Públicas. Esta es una de las principales conclusiones del reciente informe presentado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). La federación presentó los resultados del 'Estudio sobre la Fabricación de Tecnología Sanitaria en España y su Internacionalización’ y, como indica el documento, para hacer frente a los próximos retos sanitarios con solvencia, España necesita incrementar su capacidad productiva.

El 16% de las empresas consultadas está valorando la apertura de nuevos centros productivos en España, si bien para ello manifiestan la necesidad de un entorno de apoyo público. “La pandemia ha puesto de manifiesto que los productos, equipos y servicios de tecnología sanitaria son esenciales para la salud y, por extensión, nuestra industria también debería tener tal consideración. Como ámbito empresarial clave, debería contar con los apoyos necesarios por parte de las Administraciones Públicas”, señaló Luis Adot, presidente del sector de Fabricantes, Exportadores y PYMES de Fenin.
 
El estudio tiene un doble objetivo, por un lado, mostrar una imagen real y actualizada de la situación de las empresas fabricantes y exportadoras de productos sanitarios de España; y, por otro lado, plantea una serie de recomendaciones de cara a las Administraciones Públicas y a las empresas, con el fin de reimpulsar la fabricación y la internacionalización.

Desde Fenin se asegura que la actual crisis sanitaria global ha puesto de manifiesto el gran valor de la tecnología sanitaria y la contribución de su sector en la resolución de los principales retos sanitarios. Por ello, en la federación entienden que es prioritario el fortalecimiento e impulso de este importante tejido productivo con el fin de impulsar un sistema sanitario menos dependiente de los mercados internacionales. “Llevamos años advirtiendo que este sector es esencial para la salud y la economía de nuestro país. Pero, a pesar de ello, la incertidumbre económica y la falta de apoyos y de ventajas fiscales, terminaron por estrangular la viabilidad de nuestro tejido industrial, dando lugar a una altísima dependencia del exterior, hecho que la pandemia por la Covid-19 ha puesto claramente de manifiesto”, señaló Margarita Alfonsel, secretaria general de Fenin.

En el estudio, que ha sido elaborado por la consultora Agerón Internacional, participaron empresas fabricantes de productos sanitarios, así como fabricantes de equipamiento hospitalario. “Este estudio muestra que aún queda mucho camino por recorrer para fortalecer el tejido industrial sanitario si queremos acompasarlo a las actuales necesidades del Sistema Nacional de Salud”, explica Adot, quien añade que,  con este informe, “pretendemos ofrecer la visión desde dentro del sector sobre cómo volver a impulsar a nuestro tejido industrial, poniendo el foco en aspectos que consideramos prioritarios como la ampliación de financiación, el apoyo de cara a la salida al exterior y la diversificación de mercados, el fomento de nuevas fórmulas de contratación pública, el impulso de la digitalización y el fortalecimiento de la “marca España de Tecnología Sanitaria, entre otros”.

El estudio señala que es necesario potenciar también entornos colaborativos entre las empresas y las universidades, los clústeres, etcétera, como elementos cada vez más necesarios para impulsar la competitividad.

Además, según los datos del informe, la apuesta del 76% de las empresas pasa por invertir en I+D+i, así como el alto grado de digitalización (75%), si bien matizan que esto se circunscribe fundamentalmente al área comercial de las compañías, y no un proceso transversal en toda la organización.

Otro gran esfuerzo del sector según Fenin es su internacionalización, con un 85% de empresas que exporta sus productos, equipos o servicios fuera de España (fundamentalmente a la Unión Europea), un fenómeno que, señalan, “lejos de ser exclusivo de las grandes empresas, es extensible también a las de menor dimensión, que realizan grandes esfuerzos para internacionalizarse”.

RECOMENDACIONES
Tal y como explica Alfonsel, ante este momento decisivo para el futuro del Sector, “necesitamos un marco que garantice instrumentos de apoyo estables en el tiempo para hacer lo que mejor sabemos: fabricar y exportar”.

De hecho, el estudio propone una serie de recomendaciones dirigidas a las Administraciones y encaminadas a lograr un mayor apoyo institucional. Una de ellas es que, en las políticas de compra pública basadas en el valor que aporta la tecnología sanitaria, se incorporen criterios de calidad, sociales, medioambientales y de innovación, y contemplen la relación calidad-precio y el conjunto de costes del ciclo de vida del producto.

También se apunta como necesario el desarrollo de un plan de apoyo al sector a través de ayudas, subvenciones e incentivos fiscales, así como la eliminación de burocracia, la afiliación de los procesos de producción y la dotación de mayores recursos a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y al Organismo Notificado (ON) español.

FOTOGRAFÍA DEL SECTOR
Por su tipología, las empresas fabricantes españolas son un 68% fabricantes de capital nacional, un 14% empresas multinacionales, otro 6 multinacionales de capital extranjero, y un 12% restante corresponde a “otros”, tales como empresas con licencia de fabricación y actividad puntual o en retroceso. Por otro lado, el 30% de ellas pertenecen a un grupo empresarial, mientras el 70% restante son de capital familiar. 

Por su tamaño, la mayoría de ellas corresponden a microempresas (36%) y pequeñas empresas (32%), si bien el número de medianas y grandes empresas ha aumentado en los últimos años, probablemente debido a la necesidad de redimensionarse para reducir sus costes y aumentar su competitividad. 

Por localización geográfica, a pesar de que existe implantación en todo el territorio nacional, se mantiene una mayor concentración en las comunidades donde tradicionalmente hay asentado más tejido industrial: Catalunya (35%) y Madrid (21%), seguidas de la Comunitat Valenciana (15%) y Euskadi (11%), entre otras. 


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