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Envejecimiento demográfico, eficiencia hospitalaria y continuidad asistencial, los tres grandes retos de la atención domiciliaria en España

Redacción 15-10-2021

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La Fundación Afi, entidad que gestiona la RSC de Analistas Financieros Internacionales, y el venture capital Fondo Bolsa Social organizaron, ayer, en Madrid, el debate titulado ‘Altavoz de empresa de impacto: innovar para cuidar mejor a nuestros mayores y dependientes’, que giró en torno a los tres grandes retos a los que se enfrenta la atención domiciliaria: envejecimiento demográfico, eficiencia hospitalaria y continuidad asistencial.

En el encuentro, en el que participaron actores relevantes del sector de empresas como Ilunion, Quirónsalud, Tucuvi y Qida, y que estuvieron moderados por Jose Moncada, director general del Fondo Bolsa Social, se presentaron las posibles soluciones a los desafíos del futuro. “Somos el tercer país más envejecido de Europa y, en 2050, seremos el primero. Tenemos cerca de 1,4 millones de personas con dependencia, un 3% de la población, y es un enorme reto que tenemos como sociedad”, explicó Moncada que, añadió, “en un segmento de población que requiere mucha atención y mucha reflexión, ahora que va a crecer, por tanto, sus necesidades van a crecer”.

Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las sociedades es el envejecimiento demográfico. En España, los mayores de 65 años suponen un total de diez millones de personas, un 20% de la población. Y para 2050, se estima que este segmento lo forme un tercio de toda la población española. El director general de Ilunion Sociosanitario, Joaquín Leizaola, hizo hincapié en la importancia de la accesibilidad de los entornos y de los equipamientos para humanizar más la atención a las personas mayores y dependientes, así como los servicios que reciben. Además, señaló que las nuevas tecnologías permiten ofrecer un servicio personalizado que fomenta la autonomía, tanto dentro como fuera de sus hogares: “El envejecimiento de la población va a suponer que en el futuro necesitemos dar atención de calidad a más gente y con menos profesionales. Es necesario que busquemos soluciones innovadoras para suplir esta falta de recursos. Como sociedad tenemos como reto, no solo de cumplir muchos años, sino de cumplirlos bien”.

Otra cuestión capital a la que debe hacer frente el sector sociosanitario es la eficiencia hospitalaria. Ante el citado incremento de la población envejecida que demandará una mayor atención asistencial, se intuye imprescindible el buen uso de los recursos hospitalarios existentes. Adolfo Fernández–Valmayor, director general de Transformación y Sistemas del Grupo Quirónsalud, reflexionó acerca de las consultas médicas presenciales evitables, incidiendo en que no siempre es necesario que el paciente se desplace al hospital para mostrarle, por ejemplo, los resultados de una prueba. Según Fernández–Valmayor, se podría llevar a cabo un análisis previo para valorar si el paciente debe asistir al hospital o no es necesario porque todo ha salido bien. “Los hospitales no están preparados para tratar las enfermedades crónicas, sino para tratar al paciente agudo. Uno de los grandes retos es el de lograr trabajar con los pacientes no solo durante el acto médico, sino también en el antes y después”, señaló. 

Precisamente, desde QuirónSalud están trabajando en solucionar esta problemática y, desde 2016, han desarrollado una solución para conectar a los hospitales con las residencias, para mejorar la coordinación entre ellos y evitar desplazamientos innecesarios. Hasta ahora, aseguran, han evitado casi 500.000 desplazamientos.

Finalmente, la llamada continuidad asistencial y el problema de la fragmentación que existe entre las distintas áreas de asistencia es otro de los objetivos en los próximos años. Los servicios relacionados con la atención a la salud deben sincronicen entre sí para alcanzar un objetivo común sin que se produzcan conflictos que afecten al paciente. “Uno de los mayores problemas que tenemos es el de la llamada continuidad asistencial, y de la separación que existe a día de hoy entre la asistencia primaria, especializada y socio sanitaria, cuyas atribuciones no están bien repartidas“, comentó Fernández-Valmayor.

TECNOLOGÍA COMO SOLUCIÓN
En el debate se planteó de qué manera se podría conseguir una atención de calidad y accesible para todas las personas. Una de las soluciones que irrumpió con más fuerza es la digitalización en los servicios sanitarios y sociales. De hecho, soluciones como las que proponen Tucuvi o Qida, que hacen posible que se pueda atender a más pacientes, ahorrando costes al sistema sanitario y social, y ofreciendo una asistencia de calidad y personalizada.
 
Tucuvi, fundada por María González, es un proyecto que nace de la necesidad de hacer un seguimiento de los pacientes que viven en sus domicilios. Según González, su solución permite “dar más brazos” a los profesionales sanitarios. 

Ante la creciente demanda de atención domiciliaria, especialmente durante la pandemia, el equipo de Tucuvi desarrolló un asistente virtual llamado ‘Lola’, que, mediante inteligencia artificial, atiende a las personas mayores y dependientes en sus domicilios a través del teléfono de casa. El asistente es capaz de hablar con los usuarios y obtener información relevante que se traslada a los profesionales sanitarios. De esta forma, se dota a los profesionales de información, lo que les permite ser más efectivos durante su jornada y mejorar los resultados en salud de sus pacientes. “Gracias a la tecnología se hace un seguimiento que antes no se estaba haciendo. El paciente, que tienen llamadas semanales, percibe mucha más calidad y valora más la asistencia sanitaria”, aseguró González.

Por otro lado, Oriol Fuertes, CEO y fundador de Qida, ofrece un servicio de cuidado de domiciliaria para personas dependientes o crónicas con cuidadores profesionales. Su modelo de atención permite hacer un seguimiento del paciente desde su propio hogar y hace posible que los profesionales puedan monitorizar la evolución. Su modelo, basado en la colaboración con el sistema público y privado de salud, evita hospitalizaciones innecesarias y por lo tanto, ahorra costes al sistema y sobre todo, mejora la calidad de vida.
“Queremos ofrecer continuidad asistencial para conseguir adecuación y que la persona esté en el mejor sitio recibiendo el mejor cuidado en ese momento. Nosotros no estamos para sustituir lo que existe, sino que colaboramos con lo que ya existe”, indicó Fuertes.

Ambas startup están participadas por Fondo Bolsa Social, el fondo de venture capital que invierte en empresas jóvenes que buscan transformar la sociedad para que sea más justa y sostenible.


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