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El papel de la innovación y la tecnología en la atención sociosanitaria integral

Ilunion Sociosanitario tiene como principal vocación la prestación de cuidados intregrales a todas las personas mayores y a aquellas en situación de vulnerabilidad o dependencia. Pero, ¿en qué consiste? Desde la entidad lo resumen diciendo que se trata de poner el foco de todas las acciones en las personas

Redacción 10-10-2019

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En Ilunion Sociosanitario, empresa perteneciente al Grupo Social ONCE, tenemos como principal vocación la prestación de atención sociosanitaria integral a todas las personas mayores o a aquellas en situación de vulnerabilidad o dependencia, sea cuales sean sus necesidades. Pero, ¿en qué consiste la prestación de un servicio de atención sociosanitaria integral? Desde nuestro punto de vista, este concepto significa que el foco de cualquier acción ha de estar centrado en la persona. No existen dos personas iguales. Los seres humanos tenemos una gran riqueza de múltiples circunstancias, situaciones y dimensiones, por lo que la aspiración –y, por tanto, la evolución– de la atención sociosanitaria debe pasar por disponer de una visión lo más global posible y no un enfoque parcial de cada uno de los “trozos” que componen a la persona por separado. Por lo tanto, nuestra visión del servicio integral supone atención sea cual sea: 

• El lugar en el que se encuentra o reside la persona: el propio domicilio, un centro residencial, asistiendo a un centro de salud o a un centro de día, realizando actividades familiares, de ocio o domésticas dentro o fuera del domicilio, viajando, etcétera. 

• Su situación personal: soledad, acompañado, con personas a su cargo, riesgo social, grado de vulnerabilidad, características psicosociales, redes sociales, etcétera.

• El estado de parámetros relevantes como la salud, condición física, sentimientos y estado de ánimo, hobbies o las características del entorno.

• El agente que participa de su atención o cuidado, como las Administraciones públicas, agentes sanitarios, terapeutas, asistentes sociales, prestadores de servicios de asistencia, familiares, etcétera.
Nunca antes en la historia habíamos tenido tal variedad de circunstancias diferentes en la población de mayor edad, con una riqueza de estados, situaciones y necesidades que hacen que los servicios de atención sociosanitaria tengamos que abandonar cualquier encorsetamiento del pasado.

Nuestra ambición, por tanto, de que las personas de mayor edad, vulnerables o dependientes dispongan de una atención sociosanitaria integral, implica unificar y agrupar estos pequeños 'trozos' que nos acerquen todo lo posible a la realidad del individuo de manera que la visión sea única, las decisiones más robustas y el servicio realmente personalizado y centrado en la persona. 

Para dar respuesta a este reto, nuestra visión desde Ilunion Sociosanitario es que, en la atención sociosanitaria, es imprescindible y central la relación humana entre usuarios y profesionales.

LA TECNOLOGÍA, UN ELEMENTO CLAVE E IMPRESCINDIBLE
Sin embargo, no por ello es menos cierto que la tecnología ha sido y es un elemento clave e imprescindible como complemento y herramienta para conseguir alcanzar el objetivo de la mejora del servicio y su personalización. La tecnología complementa y habilita a los profesionales para disponer de información y herramientas que nos permitan prestar servicios que antes ni siquiera podíamos soñar en ofrecer.

En Ilunion Sociosanitario estamos absolutamente convencidos de esta realidad y, por tanto, tenemos una apuesta firme por apoyarnos en el desarrollo y uso de la innovación y la tecnología como palancas clave para mantener e incrementar la calidad y la excelencia en los servicios sociosanitarios que prestamos.

En la actualidad, nuestra estrategia en innovación se basa en la exploración, desarrollo e implantación continua de un set de tecnologías en cuatro ámbitos principales:

• Robótica social: investigando, desarrollando e incorporando esta tecnología como complemento y soporte a los profesionales y usuarios de nuestros centros residenciales.

• Plataformas de dimensiones virtuales mediante el uso, por ejemplo, de gafas de realidad virtual/mixta, pulseras de actividad, hologramas, etcétera, como apoyo a nuestros profesionales en las terapias de desarrollo cognitivo y de ocio.

• Plataformas de procesamiento del lenguaje natural (PLN) de gran relevancia en todo el futuro de la teleasistencia avanzada y en la mejora en la captura de información, apoyándonos, entre otros, en los nuevos asistentes virtuales domésticos.

• Tecnologías de procesamiento masivo de datos, Big Data, Machine Learning y utilización del ‘Internet de las Cosas’ (IoT), como gran grupo de tecnologías de obtención, explotación y análisis de la información generada.
De todas las tecnologías comentadas anteriormente, aquella que tiene mayor potencial, relevancia, capacidad de impacto y ámbitos de aplicación es lo que conocemos como IoT. Por tanto, ese es el motivo fundamental de elegir el uso de IoT como palanca principal, en el ámbito tecnológico, para conseguir la atención sociosanitaria integral.

IoT es básicamente la forma de la tecnología que utilizamos para resolver un problema o dar solución a un reto mediante la captura de datos del “mundo real”, su transporte y almacenamiento, su procesamiento para aprender de ellos y la obtención de resultados y conclusiones inteligibles que podamos consumir y sobre los que podamos tomar decisiones.

En la actualidad, podemos ver IoT aplicado de manera cotidiana a nuestro alrededor en múltiples ámbitos, como los automóviles, la domótica del hogar, los edificios o ciudades inteligentes… Incluso si miramos en detalle los servicios de atención sociosanitaria tradicionales, tanto en residencias como en servicios de proximidad, podemos ver cómo el uso de IoT se viene aplicando intensivamente desde hace tiempo.

Pero, si ya venimos utilizando elementos clave del IoT, ¿dónde está el punto de mejora y la evolución para maximizar las oportunidades que nos brinda ésta tecnología? ¿Dónde tenemos margen de evolución en la integración de servicios IoT? Las posibilidades que nos da hoy en día la tecnología y que podemos incorporar tienen que ver, principalmente, con tres vías. Por un lado, la personalización, que se trata de la incorporación de múltiple información, la medición de múltiples parámetros unificados, de disponer de información de diferentes ubicaciones, almacenarla y analizarla a lo largo del tiempo, lo que nos permite personalizar increíblemente la atención y adaptarla a cada circunstancia y cada momento. Para ello, hay que maximizar conceptos de IoT, principalmente la multisensorización y la comunicación e integración de datos en tiempo real, además del almacenamiento de datos (Big Data) y el análisis rápido de los mismos.

En segundo lugar está la predicción. No solo podemos tener un servicio totalmente personalizado, sino que gracias a esta tecnología podemos ser capaces de minimizar las intervenciones reactivas –que siempre existirán– y evolucionar hacia un servicio predictivo. El verdadero valor de la información viene de la capacidad de analizarla, aprender de su evolución y patrones y extraer información valiosa que nos permita anticiparnos a lo que va a ocurrir. 

En tercer lugar, la transparencia. Toda esta información, estos flujos de datos almacenados y analizados nos permiten conocer y aproximarnos a la realidad de cada una de las personas con las que interactuamos. Conocer, analizar y comunicar de forma transparente a todos los involucrados responsables autorizados es posible hasta unos límites de detalle que antes no eran viables. Además, esta información debe mostrarse de manera sencilla y “digerible” mediante herramientas de analítica avanzada de datos.

RETOS Y BARRERAS
Probablemente ninguno de los agentes en el ecosistema de la prestación sociosanitaria tenemos dudas sobre cómo estas tecnologías pueden ayudar a la evolución del servicio y complementar a los profesionales, pero, ¿cuáles son los principales retos y barreras que observamos para su plena implantación? Desde nuestro punto de vista, hay varios factores que influyen como son:

• La aceptación de la tecnología por parte de los usuarios de mayor edad: como buena noticia, ya existe una preaceptación de la incorporación de elementos tecnológicos y su valoración es positiva, aunque esta debe ser no invasiva y es necesario que sea extremadamente sencilla y usable. 

• Coste de la tecnología: durante los últimos años, el coste de los sensores y los diferentes elementos han caído espectacularmente, pero si vemos la dimensión en sensorización, integración y la infraestructura necesaria para recoger, transportar, almacenar y procesar la cantidad de información que necesitamos, los costes deberían ser extremadamente bajos para que sea de uso discrecional. 

• Capacidad de integración entre todas las tecnologías y los diferentes agentes que participamos de los cuidados y la atención: es verdad que existe un debate sobre si es posible la integración en base a estandarización o si cada vez dispondremos de más tecnologías de integración que permitirán conectar cosas que aparentemente no pueden conectarse. Además, han aparecido muchas iniciativas que trabajan en ésta línea. En cualquier caso, este es un talón de Aquiles que nos puede llevar al fracaso si no nos esforzamos por compartir y mantener la visión global de la persona.

• Privacidad, seguridad y propiedad de la información: si consideramos que cada persona es única y estamos midiendo y recogiendo su información… ¿a quién pertenece la información que recogemos cada uno de los agentes? En este sentido, términos como propiedad y privacidad son muy relevantes. Sobre este elemento pivota un concepto absolutamente vital (sobre todo si consideramos el punto anterior de falta de estándares) como es el de la seguridad.

• Dilemas éticos: por último, toda tecnología, sobre todo si está aplicada a las personas y tiene un impacto directo tan importante, conlleva un análisis y unos dilemas éticos que hay que resolver. ¿Ya nos hemos preguntado de quién es propiedad la información... si un dato se genera en una consulta médica o durante una conversación con un teleoperador… quién es el dueño de esa información? ¿Se debe compartir? ¿Y un usuario puede decidir sobre qué quiere o no quiere compartir? ¿Y si se toman o no se toman decisiones adecuadas por no haber compartido la información? ¿Y es más… si una máquina toma una decisión sobre una alerta de algo que no ha ocurrido… debe o no lanzarse una acción? Estos dilemas han de resolverse y tener unas ideas claras que nos permitan guiar los próximos pasos en la implantación de las nuevas tecnologías.



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