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El Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía inaugura una Sala Snoezelen

Esta innovadora terapia –basada en la estimulación multisensorial– mejorará el bienestar de los usuarios de este centro gestionado por la Comunidad de Madrid a través de la compañía Clece

Redacción EM 11-10-2018

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El Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía (CAFRS), en Madrid, es un proyecto sociosanitario que se traduce en un complejo asistencial en el que se aborda la enfermedad de Alzheimer desde tres ángulos: investigación, formación y servicio asistencial para enfermos. El complejo alberga un centro de formación especializado en demencias y un centro asistencial formado por una residencia de estancia permanente de 156 plazas, un centro de día con 40 plazas y un centro de respiro familiar para fines de semana con 20 plazas. Ambos complejos están gestionados por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, a través de la empresa Clece.

El equipo técnico del CAFRS aplica diferentes terapias no farmacológicas a los residentes con las que se persigue el máximo mantenimiento de sus capacidades físicas, cognitivas y funcionales. El 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, la residencia del CAFRS inauguró una sala en la que se aplica el método Snoezelen.

A través de esta terapia se interviene en procesos cognitivos como la atención, percepción y gnosias mediante una presentación de estímulos sensoriales básicos –estímulos táctiles como diferentes texturas y tejidos, olores, sabores etcétera– que resultan de fácil interpretación para el enfermo. Todo ello puede ayudar a que la persona decida qué es lo que prefiere de este entorno y mejorar su confianza, autocontrol, concentración y establecer un punto de comunicación. Además, estas salas permiten trabajar las emociones, habilidades motrices, táctiles, auditivas, visuales, etcétera.

Cristina Rodríguez, directora del CAFRS, explica que, para Clece, la introducción de esta terapia supone “una apuesta continua por los medios tecnológicos más innovadores que favorezcan el bienestar de los usuarios, que las utilizan con el objetivo de mejorar su calidad de vida y, para el centro, el disponer de una sala multisensorial adaptada al perfil de nuestros usuarios con Alzheimer supone un recurso que genera un espacio protagonista como terapia para la estimulación cognitiva, para el aprendizaje de estímulos-sensaciones, la mejora de la psicomotricidad y la mejora de la relajación”. 

Las salas multisensoriales han logrado abrirse camino como un recurso muy interesante en Geriatría por los múltiples beneficios que suponen para el mayor. “En el caso de las personas que padecen Alzheimer complementan de una manera muy importante la terapia de estimulación sensorial, ya que existe una dificultad por parte del enfermo para percibir, comprender o controlar las habilidades psicomotrices y estos aspectos se pueden mejorar fomentando a su vez la estimulación sensorial”, explica Cristina Rodríguez.

¿CÓMO FUNCIONA LA SALA?
Dependiendo de la fase del proceso de la enfermedad se pueden diferenciar los objetivos concretos y formas de trabajo. En la fase inicial (de diagnóstico), se pretende reducir el estrés y mejorar la autoestima y el estado de ánimo mediante estímulos sensoriales. En la fase intermedia, se intentan reducir los comportamientos inadecuados y aumentar la concentración, estimulando los sentidos con luces, sonidos y sabores. Por último, en la fase severa se potencia la estimulación para mejorar la calidad de vida, reducir el dolor e inducir a la relajación.

“Antes de incluir al usuario en las sesiones de estimulación sensorial, hacemos una valoración cognitiva, sensorial y física, así realizaremos un plan de intervención personalizado para cada usuario. Presentamos estímulos a nivel de los cinco sentidos mediante elementos visuales, auditivos,  táctiles, propioceptivos y vibratorios”, destacan Rocío Rodríguez y Almudena Pérez, terapeutas ocupacionales del CAFRS. “Es una técnica que se utiliza especialmente en estadios más avanzados de la enfermedad, ya que en muchas ocasiones es uno de los pocos métodos que encontramos para comunicarnos con los usuarios. No buscamos una respuesta concreta, sino ver de qué modo responde o conecta con el entorno”, añaden estas especialistas encargadas del desarrollo de estas sesiones. “Al tratarse de una terapia tan individualizada, la capacidad de la misma va a ser exclusiva para un único paciente en cada sesión”, destaca la directora del centro.

En cuanto a la valoración general de aplicar esta terapia, las terapeutas del CAFRS destacan que en la mayoría de los casos han observado “una activación, en mayor o menor medida, ante la presentación de los diferentes estímulos”.


NUEVOS MODELO DE CUIDADO
A través de su división de Servicios Sociales, Clece gestiona residencias y centros de día de titularidad pública, donde ofrecen una atención personalizada e integral velando por el bienestar, el envejecimiento activo y la calidad de vida de más de 9.800 personas mayores en toda España.

En estos centros apuestan por el modelo de atención ‘En mi casa’, que persigue que los senior se sientan como en su propio hogar, con una atención aún más personalizada en función de sus preferencias. Desde amueblar la habitación a su gusto, cocinar o desarrollar aficiones al margen de las que realiza el centro, fomentando así su autonomía personal al tiempo que se cubren las necesidades sanitarias, personales y sociales del mayor.
En las residencias y centros de día se ponen en marcha programas innovadores como este método Snoezelen pero, además, apuestan por: terapias con animales, musicoterapia y otras actividades, como geocaching.

Clece es una compañía especialmente sensibilizada con el cuidado de las personas mayores, de ahí que atienda cada día a más de 108.000 senior y promueva actuaciones de sensibilización con el objetivo de mejorar su calidad de vida y su autonomía persona.


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