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JESÚS CUBERO / SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACIÓN ESTATAL DE SERVICIOS RESIDENCIALES DE LA TERCERA EDAD (AESTE)

'Se puso el foco en los hospitales y en realidad el dique de contención para detener el virus eran las residencias'

El secretario general de Aeste, Jesús Cubero, aborda para entremayores algunos temas que han debilitado la imagen del sector residencial, como las polémicas palabras de la ministra Margarita Robles en torno a los fallecimientos en los centros, y plantea escenarios futuros y las medidas que se deberán tomar cuando todo esto pase.

Redacción 14-05-2020

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PREGUNTA- Acabamos de pasar esta semana lo que parece el pico de contagios de la pandemia (al menos de esta primera ola). ¿Con qué problemas se encuentran en estos momentos las entidades que representan?

RESPUESTA- Actualmente, seguimos concentrados en ofrecer los mejores cuidados a todas las personas mayores de nuestras residencias. Como medida preventiva para evitar los contagios, las personas mayores están en sus habituaciones individuales y, ahora mismo, la necesidad más cercana es la de incrementar el número de derivaciones a hospitales para que puedan ser tratados allí los mayores que estén contagiados por el virus. También es importante disponer de tests para saber quién está contagiado por el virus y poder incrementar la vigilancia.

P.- Usted explicó, recientemente, que algunas residencias se anticiparon y tomaron medidas preventivas para evitar la propagación de la Covid-19. En esos primeros compases de la crisis, ¿cómo fue la coordinación con las autoridades competentes (tanto autonómicas como la nacional)?

R.- Comenzamos con la compra de equipos antes que las comunidades autónomas y, por supuesto, antes que el propio Gobierno. Hemos sido nosotros, los que diariamente estamos conviviendo y cuidando de las personas mayores, quienes hemos solicitado la prohibición de las visitas a los centros residenciales o el cierre de los centros de día. Son medidas que a la mayoría de los políticos les ha costado tomar porque no dimensionaron bien el alcance de esta pandemia. En algunos casos, tuvimos que solicitar, hasta en tres ocasiones, el cierre de los centros de día y solo conseguimos que se cerraran al cabo de diez días de solicitar la medida. El virus no estaba originariamente en las residencias, ha entrado como consecuencia de las visitas familiares y de los contagios de los propios mayores que acudían a un centro de día.

P.- Desde Aeste reclamaron, a finales de marzo, la necesidad de kits de diagnóstico rápido para las personas mayores y para los profesionales, así como Equipos de Protección Individual (EPI) en las residencias. ¿Cuándo han contado con este material? ¿Cómo han podido desempeñar su trabajo con estas carencias?

R.- A finales de marzo lo hicimos ya mediante notas de prensa y llamamiento a la sociedad a través de todos los medios de comunicación, pero hemos venido solicitando estos medios al ministerio y a las comunidades autónomas desde el principio de la crisis. Entendemos que les ha pillado sin estar prevenidos y que han hecho todo cuanto han podido. El material ha comenzado a llegar el 9 de abril, un mes más tarde del comienzo de la crisis. En los grandes grupos habíamos hecho compras previas, antes de que el Gobierno paralizase todas las compras de material sanitario en España y, gracias a esa anticipación, hemos podido atender en mejores condiciones a las personas mayores. Somos conscientes de que en los centros más pequeños y, sobre todo, en las organizaciones del tercer sector se han vivido situaciones muy complicadas al no disponer de estos medios de protección.

P.- También pedían la desinfección de los centros y la retirada rápida de los cadáveres en los casos de fallecimientos. En este sentido ¿cree que no se ha actuado con la diligencia que exigía la situación?

R.- No lo creo yo, es un hecho constatado. Se han dado casos de recogida de cadáveres con más de 48 horas de demora. Sinceramente, creo que debemos aprender de estas situaciones para mejorar la coordinación de operativos entre el Gobierno y las comunidades autónomas. No podemos desatender a la población más vulnerable por muy grande que sea esta situación de emergencia. Si avanzar supone dejar atrás a los más vulnerables, prefiero no avanzar tan deprisa como sociedad. 

P.- Usted tachó de “desafortunadas” y de “alarmismo innecesario” las palabras de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en relación a unas declaraciones que aseguraban que los soldados se habían encontrado cadáveres acumulados en los centros cuando completaban las labores de desinfección. ¿Qué opina al respecto de esta polémica?

R.- Al fin y al cabo, cuando lo analizas te das cuenta de que ella no tiene culpa. Tenía el objetivo de sacar al Gobierno del foco de la mala gestión que estaban realizando de la crisis y buscaron a quién disparar, aunque fuera un inocente. Seguro que lo hizo con total desconocimiento de las consecuencias de unas declaraciones tan desafortunadas, y la prueba de su error ha sido que algún compañero suyo le enmendó la plana a las pocas horas. Fue injusto que, en lugar de reconocer la incapacidad de todo el sistema sanitario y de emergencias para atender a los mayores en las residencias y recoger los cadáveres de las personas fallecidas con celeridad, acusase a las residencias de una mala praxis. Excusatio non petita… La ministra no ha pisado una residencia en su vida y lo vamos a solucionar invitándola a visitar uno de nuestros centros cuando esta pandemia haya pasado. Aunque deberían llegar ya con conocimientos, cuando esta premisa no se da, es nuestra labor educarles y poderles enseñar a los gobernantes cuál es la verdadera labor que realizan las 290.000 personas, en su gran mayoría mujeres, que trabajan cada día en nuestro país para mejorar la calidad de vida y los cuidados de las personas mayores. Ya hemos trasladado al Ministerio de Defensa una carta para agradecer la labor realizada por la UME y para invitar formalmente a la ministra a visitar uno de nuestros centros. Seguro que su percepción cambiará totalmente.

P.- En cuanto a los mecanismos de información, está habiendo dificultades para calcular la incidencia de la Covid-19 en los centros residenciales de algunas comunidades autónomas. ¿Por qué no se están teniendo datos fiables de los contagios y fallecimientos de las residencias?

R.- En las residencias venimos facilitando desde el comienzo de la crisis los datos diariamente a las comunidades de forma desglosada: datos de personas fallecidas con Covid-19, datos de personas fallecidas con indicios razonables de tener Covid-19, y datos de personas fallecidas sin relación directa. Las comunidades tienen esos datos desde el primer día, pero el Gobierno no ha solicitado dichos datos a las regiones. El día 4 de abril, ante el número de fallecimientos en residencias, cambia el criterio y otorga de plazo a las comunidades hasta el día 8 para que faciliten esos datos. A día de hoy, las autoridades siguen sin ofrecer los datos de las personas fallecidas en residencias con prueba del Covid-19 y aquellas personas sobre las que tenemos razonables indicios para pensar que fallecieron a causa del virus. Es una forma de aligerar las estadísticas oficiales, pero nosotros facilitamos los datos desglosados desde el primer día.

P.- El presidente de la Federación Empresarial de Dependencia (FED), Ignacio Fernández-Cid, denunció, recientemente, que el desvío de personal sanitario y material protector hacia los hospitales (en detrimento de la atención en residencias) era “un grave error”. ¿Cree usted que ha habido un agravio comparativo?

R.- Yo coincido con Ignacio en que efectivamente fue un error. Creo que se puso el foco de actuación en los hospitales y no llegaron a entender que nosotros éramos el dique de contención para detener el número de fallecimientos en la sociedad. Nuestra población es la más vulnerable y, por ello, el 90% de las personas fallecidas tienen más de 65 años. Si a eso le añadimos que la mayoría de las personas que viven en las residencias tienen varias patologías asociadas… no hay que avanzar mucho para darse cuenta de que, si no prestaba la ayuda que necesitaban nuestros centros, estaban dejando a los mayores en una situación de desventaja clara. Se han establecido criterios de priorización hospitalaria y esto ha provocado que durante unas semanas las personas mayores no hayan tenido acceso a la atención que merecen. 

P.- Aunque la situación sigue reportando cientos de muertes todos los días, la curva lleva varias semanas en claro descenso. ¿Qué escenarios proyectan en la asociación de aquí a los próximos meses?

R.- En Aeste nos planteamos un escenario de vuelta a la normalidad de forma paulatina, progresiva, donde vayamos controlando mensualmente el nivel de contagios de residentes y trabajadores, donde las visitas requieran un control previo. Estamos ya comenzando a trabajar en las medidas a implantar de cara a un posible repunte en otoño.

P.- Desde una perspectiva económica y estructural, ¿cómo repercutirá esta crisis sanitaria en el sector?

R.- Cuando esta situación remita, será el momento de plantearnos cuál es el tipo de cuidados que queremos ofrecer a las personas mayores. Deberemos plantearnos, como sociedad, el nivel asistencial que deben tener nuestros centros, el nivel de infraestructuras que consideramos mínimo para poder atender a las personas mayores, la ratio de plantilla de atención directa, el salario que deben cobrar nuestros trabajadores y la cualificación que deben tener. Debemos dignificar el sector y convertirlo en un orgullo para todos los trabajadores que están volcándose ahora mismo en ofrecer la mejor atención posible a los mayores. Y por supuesto, será el momento de que nos demos cuenta del coste real de todos esos servicios. Ni el Estado ni las comunidades pueden seguir pagando los precios que pagan por una plaza residencial porque eso significa que no prestan la atención debida a las personas mayores. Habrá que ir hacia una evaluación de los centros, habilitación de los mismos por niveles asistenciales, y donde en cada centro se pueda ofrecer el tipo de cuidados para el que sea habilitada la residencia. 

P.- ¿Cree que se ha sido injusto con la imagen proyectada de las residencias?

R.- La imagen que se ha ofrecido ha sido totalmente injusta. Los medios generalistas no han tenido la valentía de sacar los fallecimientos de hospitales en sus portadas o en sus cabeceras, y han optado por sacar los de las residencias. Si alguien fallecía en un hospital, los profesionales sentían una sensación de impotencia, pero si alguien fallecía en una residencia se cuestionaba su labor. No es justo. Hemos mantenido un ratio similar de fallecimientos en las residencias y en los hospitales, cuando no tenemos los mismos medios, ni somos centros sanitarios. En las residencias de personas mayores cuidamos, pero no curamos. Y eso lo han aprovechados nuestros gobernantes para desviar la atención durante la fase inicial de la pandemia.

Como decía en la pregunta anterior, el sector de atención a la dependencia requiere una revisión profunda. Necesitamos una actualización de la ley, de su financiación, de la definición de los niveles asistenciales, de las necesidades de las personas mayores hoy en día, de la cualificación de nuestros profesionales, de la dignificación del sector. Sé que es la hora de que este sector avance porque la sociedad así lo demanda. Creo que hay que generar unión y consenso entre los grandes partidos políticos, y donde el debate no será si hablamos de servicios públicos o privados, tendremos que hablar de quién puede ofrecer calidad asistencial y que lo haga a un precio razonable. Como ciudadano reclamo mi derecho a elegir que se me provea la mejor atención posible, y la obligación de los gobernantes será garantizar que esa atención de calidad pueda llegar a todos ciudadanos de una forma equitativa, eficiente y universal.


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