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IGNACIO FERNÁNDEZ-CID / PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN EMPRESARIAL DE LA DEPENDENCIA

'La pandemia supone una disminución de ingresos real, bien por el efecto devastador del virus o por la prohibición de hacer nuevos ingresos'

El sector residencial y de la dependencia ha sufrido varios efectos negativos desde la irrupción de la crisis sanitaria. Además de suponer un gasto enorme en el coste de personal y material sanitario, está el coste a la reputación del sector, “al que se le ha llegado a culpar de los decesos que estábamos sufriendo y poniendo en cuestión incluso el modelo residencial privado”. Hablamos con el presidente de la FED, Ignacio Fernández-Cid, para analizar cómo ha afectado la pandemia al mercado y a las estrategias de expansión de las compañías

Redacción 15-06-2020

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PREGUNTA- A nivel empresarial y económico, ¿cuáles han sido (o están siendo) los primeros efectos negativos que están afectando al sector durante la pandemia? 

RESPUESTA- El primer efecto negativo ha sido el enorme coste a efectos de reputación que ha sufrido el sector, en el que se nos han llegado a culpar de los decesos que estábamos sufriendo y poniendo en cuestión incluso el modelo residencial privado.

En el plano económico, toda esta pandemia está representado un incremento de gastos enorme por el coste de personal derivado de la suplencia de las bajas del personal, el gasto extra en la adquisición de los materiales de protección individual (EPI), el gasto en la adquisición de test de detección del virus. Al mismo tiempo, está suponiendo una disminución de ingresos real, bien por el efecto devastador del virus o, simplemente, por la prohibición de hacer nuevos ingresos en los centros a lo largo de estos casi tres meses.

P.- Debido a los problemas asociados a esta crisis o a la intensa exposición a la opinión pública de los últimos meses, ¿cree que los inversores podrían replantearse sus estrategias y apostar por otros sectores más seguros desde un punto de vista financiero?

R.- El capital siempre es muy prudente, por lo que seguro que actualmente estarán a la espera de acontecimientos. Las inversiones alternativas creo que están incluso más afectadas que las nuestras. 
No obstante, en el momento que salga una vacuna, algún medicamento o, simplemente, se controle la pandemia, nuestro sector volverá a ser de su interés, puesto que es muy estable, acíclico y con una gran expectativa de futuro.  

P.- ¿Cómo afectará la crisis sanitaria a los planes de expansión de las entidades a medio plazo?

R.- Nuestro sector invierte con una visión a largo plazo, por tanto no creo que los planes de crecimiento se vayan a retrasar demasiado. Si acaso los proyectos que estén en la fase final de construcción, quizás, se lo puedan tomar con un poco más de calma en aquellas comunidades autónomas donde ha incidido más la pandemia. 

P.- ¿Esperan una ralentización del mercado, con una bajada en la demanda de los servicios residenciales a corto plazo? 

R.- Indudablemente, estamos sufriendo un ataque feroz por parte de determinados grupos políticos y medios de comunicación, y esto está afectando a nuestra reputación como sector. 

No ayudará en nada el horizonte judicial que se presenta a corto plazo, en el que estaremos, sin quererlo, ocupando portadas y titulares, por lo que afectará sin duda a la confianza de las familias. 

Pero la demanda se activará poco a poco y deberá vencer los recelos propios de esta situación, porque seguimos siendo un servicio esencial para la sociedad, así como para las Administraciones públicas, las familias y las personas dependientes.

P.- Sin abandonar la perspectiva económica, ¿qué supondría para las entidades la implementación de un nuevo modelo residencial más medicalizado? ¿Cómo afectaría a los precios?

R.- Se ha hablado de la necesidad de medicalizar los centros residenciales de personas mayores, pero primero deberemos definir qué se entiende por medicalizar y qué requerimientos deberán tener. Si vamos por esa línea, indudablemente va a suponer un incremento de costes muy importante y, por tanto, un encarecimiento de nuestros precios. 

Ahora bien, desde FED no creemos que sea la solución ideal, esta debe venir por la creación –por parte de la Atención Primaria–, de unidades específicas de apoyo a nuestros centros que proporcionen el apoyo sanitario y médico necesario a nuestros mayores y el establecimiento de sistemas de coordinación eficaces entre nuestros hospitales de referencia y las residencias.  

Nosotros deberemos seguir trabajando y mejorando en el cuidado a nuestros mayores y en el tratamiento, control y seguimiento de las enfermedades crónicas, así como la prevención de procesos agudos. Sin olvidar el papel que desempeñamos en los procesos de rehabilitación de pacientes funcionalmente dependientes.

Las personas mayores que viven en sus casas sí son receptores de los servicios médicos y asistenciales públicos necesarios, ¿por qué a los mayores institucionalizados se les obliga a afrontar un gasto extra por este concepto por el hecho de vivir en una residencia? 

P.- Se habla de la alta precariedad laboral de los trabajadores de este sector, ¿qué opina al respecto?

R.- Todos queremos que se mejoren las condiciones económicas laborales de nuestros profesionales, pero esta medida debe ir acompañada, sin duda, de un aumento significativo en los precios públicos de concierto e, indudablemente, supondrá un incremento de nuestros precios en general que los usuarios y sus familias deberán abonar. Por tanto, como siempre, se trata de buscar un equilibrio.

No obstante, todo ello se negocia en las Mesas de Convenio colectivo donde están representadas las partes. No debemos olvidar que las condiciones que se pactan siempre son condiciones de mínimos y, por tanto, todas las empresas que quieran pagar por encima del convenio están en su perfecto derecho de hacerlo. 


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