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Paco Abad / Fundador de Fundación Empresas & Sociedad

'Es el momento de que las entidades de referencia también sean curiosas, proactivas e iconoclastas como los Genior'

Hace un año, la Empresas & Sociedad inició ‘Genior’, un proyecto para cambiar las fases secuenciales de formación, trabajo y jubilación, por una vida en la que estas etapas convivan híbridamente. Hablamos de él con Paco Abad, el fundador de la entidad

Redacción 16-07-2020

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PREGUNTA.- Convocaron hace poco, junto a varias entidades, el e–sprints B2B con el objetivo de buscar soluciones tras la pandemia. Entre los retos que platean está, por ejemplo, el de aumentar el alcance de la formación sobre los cuidados dignos para cuidadores formales e informales o el de reducir costes a las empresas incorporando nuevas soluciones digitales. ¿Qué desafíos dejará la Covid-19 a las entidades sociales y de los sectores esenciales?

RESPUESTA.- Los grandes desafíos ya están aquí. Por ejemplo, en ámbitos tan importantes como la salud, el ahorro, la longevidad o el desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades personales y sociales. En los tres ámbitos de trabajo, desde la Fundación Empresa & Sociedad vemos una aceleración hacia las soluciones digitales de todo tipo, hacia una mayor solidaridad personal e institucional, incluso sin fronteras geográficas, y hacia una nueva forma de trabajar que depende tanto de la sociedad como de las empresas y entidades como de la iniciativa de autoformación de cada uno de nosotros.

P.- Hace un año bautizaron como ‘Genior’ a un proyecto de la fundación que pretende cambiar las fases secuenciales de formación, trabajo y jubilación, por una vida en la que estas etapas convivan híbridamente. ¿Cómo definiría a los ‘Genior’ y en qué consisten los talleres que están organizando?

R.- Un ‘Genior’ es una persona especialmente curiosa, proactiva e iconoclasta. Las tres cosas a la vez. Es una persona con curiosidad por todo, que responde a esa curiosidad haciendo lo que esté en su mano por construir activamente un mundo mejor, y que lo hace sin importarle lo que es o no políticamente correcto, porque hay muchas cosas obvias que llegarán a la sociedad solo si trabajamos para que lleguen. Por ejemplo, el rediseño disruptivo del sistema de pensiones, la flexibilidad en la última parte de la vida laboral o la renta universal vinculada al compromiso social.

P.- Teniendo en cuenta este perfil ‘Genior’, más longevo y digital, ¿cómo debería ser la formación para preparar el futuro?

R.- Debería ser una formación durante toda la vida, que contemplara una perspectiva de futuro como factor clave, tanto sobre el trabajo del futuro como sobre el futuro del trabajo, que no es lo mismo. 

Debería incorporar, además, componentes como los contenidos y formatos digitales, las nuevas formas de trabajar o los nuevos contenidos y habilidades. Y debería prepararnos para combinar el trabajo en el sector público, en el privado y en el tercer sector; por cuenta ajena y por cuenta propia; en entidad grande y pequeña; con dedicación intensiva e intermitente; alternada con periodos de trabajo intenso y dedicación intensa a la formación... Y favorecedora de que cada uno pudiéramos gestionar nuestra propia autoformación, a medida de lo que nos gusta y de nuestras expectativas.

P.- Hablan de personas más proactivas, pero ¿qué ocurre cuando estas llegan a la etapa de jubilación? ¿Cree que es necesario graduar la salida del mercado laboral?

R.- Las etapas de nuestra vida tienen una serie de rasgos que deberían tener su equivalente en el mundo laboral. Igual que cambia la forma de hacer deporte, cambia la de trabajar. 

A los veinte años, la actividad física es más intensa y frecuente. Incluso se concentra en ciertos tipos de deporte. Luego elegimos mejor qué hacer y la mejor forma de hacerlo, pero podemos seguir siendo activos si nos gusta, porque es bueno para la salud física y emocional, para nosotros y para nuestro entorno. 

En el ámbito laboral debería ocurrir algo parecido, y estar favorecido por un sistema social y legislativo que lo permitiera. Ahora apenas lo contempla, e incluso en algunos casos lo dificulta.

P.- Se dice que la economía del futuro será digital, humana y ‘plateada’, haciendo referencia a la llamada silver economy. ¿Qué nuevos retos trae esta economía plateada a las empresas?

R.- Indudablemente, el hecho de que vivamos más años afecta a la economía en la mayor parte de los sectores y genera importantes retos, por ejemplo, los relacionados con el gran consumo. 

En mi opinión, dado que se trata de un cambio progresivo, que no se nota mucho entre un año y el siguiente, y que va de la mano del cambio en la vida laboral, no implicará una revolución tan llamativa como la de la economía digital, la del mundo educativo o la del ahorro. Sí que evolucionarán ámbitos más especializados, como los servicios relacionados con la salud y la dependencia, pero no tanto en los demás. 

Cuando se habla de la explosión de la economía plateada se suele unir a una sociedad donde nos jubilamos cada vez antes, con más años de vida ociosa por delante y una pensión pública creciente, incluso a una cierta discriminación positiva por edad. Pero es una sociedad que no veo porque es más del pasado que del futuro. La tendencia global a largo plazo es a acortar los años de jubilación tradicional por alargamiento de la vida laboral con ingredientes como los que hemos comentado, a una pensión pública diferente y a una cultura de convivencia intergeneracional.

Sí que es previsible un cambio hacia un mayor cuidado según nos vamos haciendo mayores, que no sé si se puede decir que sea un gran reto económico salvo por el rediseño drástico que se avecina en el sistema de pensiones.

P.- Los sectores más prometedores para los próximos años están relacionados con la salud, los cuidados o el turismo, y en todos ellos influye mucho esta economía plateada. ¿Cómo se están adaptando ya las entidades a esta nueva situación?

R.- No se trata de que se adapten, sino de que se arriesguen, se anticipen y ofrezcan opciones para un futuro mejor. Se puede decir que no abundan las entidades ‘Genior’. Es el momento de que las entidades de referencia también sean curiosas, proactivas e iconoclastas.

El cambio acelerado en el que vivimos llega antes a las personas que a las grandes empresas e instituciones. Como siempre, pero ahora se nota más. Necesitamos que el perfil ‘Genior’ llegue también a ellas.


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