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ERNESTO CABELLO / PRESIDENTE DEL CONSEJO RECTOR DEL PROYECTO 'CONVIVIR'

'En Convivir no establecemos una edad para entrar. Tenemos autonomía, pero se atienen las dependencias sobrevenidas'

‘Convivir’ es un proyecto ubicado en la localidad de Horcajo de Santiago (Cuenca), que se inició en 2015 y que mezcla el modelo residencial con un cohousing más participativo. Hablamos con el presidente de su consejo rector para conocer con más detalle cuál es su propuesta

Redacción 16-06-2020

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PREGUNTA- ¿Qué características propias tiene este proyecto?

RESPUESTA- Este proyecto surgió a través de un grupo motor de personas que nos conocíamos. Lo que nos diferencia de otros grupos es que nosotros, desde el primer momento, no establecimos edad máxima ni mínima para la incorporación al proyecto. Por otra parte, si bien es cierto que los que se incorporaban tenían que ser personas autónomas, establecimos desde el principio que las dependencias sobrevenidas las íbamos a atender. Cualquier socio puede entrar en un proceso de dependencia (porque tienen un ictus, un accidente, desarrolla un Alzheimer…) y se le seguirá atendiendo en ‘Convivir’. 

Luego, por la propia evolución del proyecto, ya que en un determinado momento no éramos suficientes socios, hemos admitido a personas en régimen de alquiler. En este sentido, hay 12 personas en alquiler y estos sí que están recibiendo unos servicios parecidos a los que se les daría en una residencia al uso.

P.- ¿Cuantos socios empezasteis el proyecto y cuál fue la inversión de cada uno?

R.- Empezó en un grupo reducido, entre 12 y 14 personas, que luego se fue incrementando con la adhesión tanto de personas (individualmente) como de las que se conocían de otros grupos. De esta manera, cuando se empieza a construir el complejo éramos unos 60 socios. Ahora somos 80 y podríamos admitir a 12 socios más.
Una característica de ‘Convivir’ es que posee cuatro tipos de apartamentos: los socios que tienen un estudio, que es la vivienda más simple, con una sala de estar y el dormitorio todo junto, aportan 95.000 euros. Los que están en un apartamento de una habitación doble invirtieron en torno a 120.000 euros. Y los que optaron por uno de dos habitaciones (con uno o dos cuartos de baño) pagaron unos 135.000 euros.

P.- Además de esos apartamentos, ¿con qué zonas comunes cuentan?

R.- El complejo tiene unas instalaciones magníficas. Tenemos una cocina en la que una empresa externa elabora toda la comida. Contamos con un comedor, un salón de actos y una sala de juegos. Además, tenemos otras cinco zonas más para reuniones y para la organización de talleres de todo tipo. Luego tenemos una peluquería, una zona para el fisioterapeuta, una biblioteca y un pequeño gimnasio. 

En cuanto a los espacios comunes, estamos muy bien dotados, tenemos para realizar todo tipo de actividades.
Muchas de las actividades que realizamos las organizamos nosotros mismos. Por ejemplo, tenemos un taller de informática que lo imparte un socio que ha sido informático de profesión; en la biblioteca, las personas aficionadas a la lectura organizan de vez en cuando alguna jornada sobre un tipo género literario; y proyectamos dos películas por semana, actividad que lleva una comisión de socios aficionados al cine que se encargan de seleccionar el film.

P.- Los socios tienen la opción de comprar una plaza o alquilarla y, en ambos casos, eso les da derecho al apartamento, el acceso y uso de las zonas comunes, y cubre los gastos de comida, luz, agua… ¿Cree que los precios en ‘Convivir’ son competitivos?

R.- A parte de la inversión inicial de los apartamentos, los socios tienen que asumir los gastos cotidianos de los servicios que recibimos. Las cuotas para los socios con esas inversiones iniciales vienen a ser en torno a los 900 o 950 euros mensuales, que incluye todo: comida, lavandería, atención, limpieza… Y luego, para las personas que están de alquiler, la cuota es un poco más alta, entre los 1.200 y los 1.400 al mes.

¿Si me parecen precios competitivos? Sin lugar a dudas. Nosotros conocemos otros equipamientos de residencias del entorno (en Cuenca) y, primero, no reúnen las condiciones de ‘Convivir’ y, además, los precios de nuestro proyecto están un poco por debajo. 

Es decir, me parece que en ‘Convivir’ tenemos unos precios bastante aceptables y, en cuanto al complejo, incluso los profesionales que trabajan aquí nos dicen que nuestras instalaciones son especialmente buenas en comparación con lo que hay alrededor.

P.- Como comentó, los que participais en el proyecto sois personas sin dependencias incapacitantes, pero ¿cómo se adapta a las dependencias sobrevenidas? ¿Cómo repercute económicamente?

R.- El complejo de ‘Convivir’ es completamente accesible, no hay ninguna barrera arquitectónica. Cualquier persona que vaya en silla de ruedas no tiene problema alguno porque tenemos ascensores muy amplios y los pasillos también permiten circular con gran amplitud.

Cuando una persona necesita una atención especial (para moverse, para acostarle o levantarle, para ayudarle a comer…), lógicamente tendrá que pagar un pequeño plus en función del Grado de dependencia que se determine. Una persona de Grado I, por ejemplo, tiene que pagar algo más que lo que pago yo, que no tengo dependencia y soy absolutamente autónomo. Si desarrollase una dependencia leve, entonces tendría que pagar unos 100 euros más. Si llegase a Grado III serían unos 250 euros más. Se gradúa en función de la carga de cuidados de cada persona. 

P.- Por último, ¿cómo han pasado la pandemia y el confinamiento? ¿Han tenido algún caso positivo?

R.- Como somos un grupo autónomo, viajamos bastante. Es decir, no estamos permanentemente aquí. Yo, por ejemplo, tengo mi casa en Madrid y de vez en cuando me acerco. Y en esa situación está más gente de ‘Convivir’.

En ese proceso, y debido a que el virus en Madrid tuvo una gran incidencia, algunas personas contrajeron la Covid-19. Llegamos a tener cuatro positivos. A todos ellos se les mantuvo en el apartamento con un cuidado especial y con todas las precauciones. 

Además, conseguimos que se les hiciera el test a todos los residentes y trabajadores, gracias a la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha, y todos dimos negativo. 

Por suerte, los casos que tuvimos fueron bastante livianos y no hubo ningún problema especial. Podemos decir, sin lanzar todavía las campanas al vuelo, que hemos salido airosos de este problema que ha tenido, como sabéis, muchísima incidencia en el ámbito residencial.


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