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¿Cómo puedo costear mi vida en la vejez?

Elegir dónde y cómo queremos vivir al hacernos mayores se hace más fácil si se dispone de una vivienda en propiedad. Analizamos las opciones que esta situación nos ofrece, tanto para ir a una residencia como para permanecer en el hogar

Emma Vicente EM 14-03-2018

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Sobran datos, estadísticas y proyecciones sobre el envejecimiento de la población. Pero llegados a ese punto, ¿dónde queremos vivir?, ¿cómo?, y ¿con quién?

Hasta hace unos años, la solución era la que era. Los hijos se hacían cargo de sus padres o abuelos hasta que hiciese falta. Sin más dudas. En caso de que no hubiese descendencia, las personas mayores eran recibidas por los asilos cuando no había más opciones. Era un tema cultural que formaba parte del colectivo social. Pero el mundo ha cambiado.

Hace dos años, el Área Social de la Fundación Bancaria La Caixa y Matia Instituto Gerontológico presentaron un documento revelador sobre ese nuevo horizonte, la “Carta Primero, las personas: Cuidar como nos gustaría ser cuidados”. Este documento recoge los resultados de un proceso de investigación participativa sobre los cuidados y la dependencia de las personas mayores, desarrollado bajo la dirección científica de Matia Instituto Gerontológico. Sobre una muestra de 4.784 personas (3.696 ciudadanos y 1.088 profesionales), se realizó una encuesta en la que se perfiló un cambio en la forma de cómo queremos cuidar a los mayores en situación de dependencia y cómo ellos quieren ser cuidados.

El cambio mayúsculo se observó entre las generaciones más jóvenes, que relegan a la familia a la última posición por detrás de, en primer lugar, asumir la responsabilidad del cuidado uno mismo, y en segundo lugar, en los servicios públicos y privados.

Entre las personas de 55 y 74 años esa querencia no es tan manifiesta, pero ya no tienen esa única opcion en sus mentes de ser cuidados en casa por un familiar; ya no hay un sentimiento tan intrínsico de generaciones precedentes hacia este modelo de cuidado. En un tercio de los encuestados ya se habla de ir a una residencia y además aparece el rechazo a ser atendidos por sus hijos.

En este escenario, de buscar una salida alternativa sobre dónde y cómo queremos vivir de mayores, “se hace evidente la necesidad de una provisión y recepción de servicios en que se complementen las familias, los servicios públicos y privados –que por primera vez adquieren una importancia similar a la de las familias– y la iniciativa social”, como se apunta en el estudio. Seduce la idea de que los mayores de hoy en día aspiran a algo más que a sobrevivir. Ahora existe un mundo de oportunidades para cuando nos jubilamos. Y en ese mundo podemos tomar decisiones, ya no vienen impuestas.

PENDIENTE DE DESARROLLO

Es evidente que las pensiones actuales difícilmente pueden costear una plaza residencial privada y tampoco un servicio a domicilio de calidad, en caso de ser necesario. Acceder a una plaza pública o concertada es una solución, pero no siempre está al alcance de todos por la oferta escasa que existe, sobre todo, según la comunidad donde se resida.

Desviándonos brevemente del tema central, sobre esta cuestión, Aeste apunta la necesidad de desarrollar la Prestación Económica Vinculada al Servicio.

Según el Imserso, se trata de una ayuda que “se reconoce únicamente cuando no es posible el acceso a un servicio público o concertado de atención y cuidado, en función del grado de dependencia y de la capacidad económica del beneficiario, de acuerdo con lo previsto en el convenio entre la Administración General del Estado y la correspondiente comunidad”.

Se trata de una prestación económica personal que está, en todo caso, vinculada a la adquisición de un servicio y supervisada por las administraciones públicas competentes. Pero la disparidad entre lo que ofrecen las comunidades entre sí, con importantes divergencias –pueden superan los 100 euros por el mismo baremo– es una cuestión que requiere ser consensuada y resuelta.

VIVIENDA EN PROPIEDAD
Algunas personas mayores prefieren seguir viviendo en su residencia habitual. Y esa es la clave: si esa residencia está en propiedad. Este punto, que hasta hace unos años era una tradición en nuestro país, es lo que posibilita un mundo de oportunidades. Bien porque a través de distintas operaciones con diferentes entidades podamos seguir viviendo cómodamente en ellas a través de su usufructo, o bien porque sirvan para que con esas operaciones obtengamos réditos para ir a la residencia que mejor se ajuste a nuestros deseos y necesidades, o para complementar la pensión.

Este reportaje no habla de la “renta en especie” que puede ser la vivienda, de la que estos días se ha hecho polémica con la intervención del gobernador del Banco de España, Luis María Linde.

Este reportaje aborda las opciones que muchos expertos llevan años poniendo sobre la mesa como una posibilidad más. Hipoteca inversa, renta vitalicia, venta en alquiler son algunas de esas oportunidades.Todas con variantes que se adaptan a cada caso personal.

Exponemos sus características, pero nada mejor que dejarse asesorar por expertos para que valoren lo que más le pueda beneficiar en su caso. Igualmente, para determinar que opción es la más interesante, hay que tener en cuenta si hay o no herederos, la fiscalidad de cada alternativa, si hay deudas que cancelar, la edad de la persona mayor y sus deseos a futuro.

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