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TURISMO SENIOR

Turismo senior postpandemia: la Covid-19 cambia la forma de viajar

La crisis sanitaria ha transformado la manera en que nos movemos y el sector turístico está teniendo que adaptarse. Los conceptos clave a partir de ahora serán la seguridad, flexibilidad y digitalización, en un mundo que deberá ir perdiendo el miedo

Redacción 12-07-2021

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El mundo durante la pandemia se ha paralizado y no es un decir. La movilidad entre países se redujo al mínimo debido a las duras restricciones que provocó la Covid-19, lo que irremediablemente afectó al turismo global. Las cifras en España son esclarecedoras: según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2020 llegaron al país 18,96 millones de viajeros extranjeros, un 77,3% menos que los 83,5 millones de 2019.

La caída fue histórica y la recuperación será paulatina. Según estima Ángel García Butragueño, director de Turismo de la consultora Braintrust, “los volúmenes de 2019 no se recuperarán hasta 2023 en el ámbito vacacional, y hacia 2025 en el ámbito del business travel”. 

Aunque se espera que la reactivación sea muy lenta y con muchas incertidumbres a corto plazo, el buen ritmo de vacunación en los países desarrollados y la llegada del verano, con un clima más favorable, hace que el sector empiece a vislumbrar una tenue luz al final del túnel. La primera pregunta ahora es saber de qué manera se irá retomando la normalidad y cómo será el turismo postpandemia, y en especial, para las personas mayores. 

“Esta crisis ha servido para visualizar un nuevo tipo de turismo más sostenible, buscando dicha sostenibilidad desde un punto de vista social, económico, medioambiental y territorial”, asegura García Butragueño. De hecho, añade, “todos los destinos alentados por las políticas gubernamentales y, en concreto, dentro de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation buscan una plena transformación con la vista puesta en una nueva era de un turismo menos masivo y más regenerativo, que devuelva a la sociedad local su riqueza a través de la empleabilidad, donde el turista cuide y conserve el medio ambiente, y donde la actividad turística sirva para la dinamización social y económica del lugar”.

Un primer síntoma de recuperación es la reanudación de los viajes del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), con su importante programa de Turismo y Termalismo Social. A finales del mes pasado, y pese a que todavía hay dudas de que se puedan cumplir los plazos marcados por el Gobierno, el Consejo de Ministros acordó autorizar al Imserso la contratación de los servicios de organización, gestión y ejecución del programa, con lo que podrían iniciarse en octubre de este mismo año. 

Para Ricardo Fernández, director general de la agencia de viajes online Destinia, el programa del Imserso es “único en Europa y una excelente noticia para los viajeros senior y para las agencias, hoteles y destinos”. Fernández es optimista con las fechas que está anunciando el Gobierno: “Creemos que todavía hay tiempo y que, además, es muy necesario para la industria”. 

En la misma sintonía se encuentra el director de Turismo de Braintrust, que opina que los viajes del Imserso seguirán siendo un programa estrella en España en cuanto dejemos atrás la pandemia: “La cancelación o el retraso es solo una medida de seguridad que ha tratado de proteger vidas ante un virus feroz como no habíamos conocido en mucho tiempo”. 

Por su parte, Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), asegura que “existen productos interesantes para el colectivo senior que ofrecen alternativas buenas, pero estos programas siempre han convivido con los viajes del Imserso, que son sin duda muy atractivos para nuestros mayores”. Además, explica Garrido, “ayudan a muchas empresas turísticas en temporada baja con unas ventajas adicionales en la creación de empleo”. Para el presidente de CEAV, la vuelta de este tipo de viajes, especialmente este año, servirá para “reactivar el turismo en un sector que ya está prácticamente vacunado al 100% y con muchas ganas de reemprender sus viajes”.

Desde la perspectiva de la oferta y del tipo de cliente, los programas del Imserso siempre han sido una buena oportunidad para las personas jubiladas que quieren unas vacaciones económicas y, de la misma manera, muchas compañías turísticas ofrecen sus alternativas. Sin embargo, ¿cómo ha transformado la crisis sanitaria este tipo de viajes colectivos? García Butragueño apunta que “el concepto de turismo masivo está cambiando. Los viajes serán más recelosos con la seguridad de las personas y las prácticas de interacción a las que estábamos acostumbrados todavía tardarán un poco en recuperarse”.

El director general de Destinia subraya algo similar: el producto de circuitos dentro de España pensado para turistas senior es “un nicho de mercado muy interesante”, pero “tiene que evolucionar”. Fernández explica que la organización de estos viajes “no pueden ser igual que hace 20 años. Uno de los aspectos que seguro ha cambiado con la pandemia es la aceleración de la digitalización”. Dentro de muy poco, ejemplificó, “hablaremos de cómo el 40 o el 50% de este tipo de productos se reservarán de forma online”.


¿MIEDO A VIAJAR?
La seguridad es obviamente uno de los conceptos clave en el turismo que nos espera. Sin embargo, para explicar cómo serán los viajes tras la Covid-19, primero es necesario saber cómo percibe la sociedad, y más concretamente las personas mayores, este tipo de ocio en la actualidad.

Tras la experiencia de un confinamiento tan duro como el vivido en marzo de 2020, y después de las numerosas restricciones, retomar determinadas actividades como el turismo pueden hacerse cuesta arriba para el colectivo senior. ¿Hemos desarrollado miedo a viajar? 

Según la psiquiatra y experta en Psiquiatría de la tercera edad y en trastornos de ansiedad y disociativos, Águeda Rojo, “la pandemia ha sido el desencadenante de muchos miedos: el primero, al contagio y, en consecuencia, el miedo a todas aquellas actividades que pueden aumentar el riesgo del contagio, entre ellas, viajar”. Rojo especifica además que las personas mayores suelen sentirse “más vulnerables ante situaciones desconocidas, poco familiares y viajar supone adaptarse a situaciones nuevas, salir del entorno habitual”.

Las propias deficiencias físicas, de movilidad o perceptivas (visión, audición) y el mismo envejecimiento “les hace sentirse más inseguros y frágiles”, apunta la psicogeriatra. “Si a esto añadimos el riesgo de enfermar y además estar lejos de nuestro entorno familiar, es lógico que esto ocurra”. 

Por lo general, las personas mayores han sufrido una merma en su funcionalidad física y psíquica y son, sin lugar a dudas, asegura Rojo, “el colectivo poblacional más afectado por la pandemia en morbilidad y mortalidad. En su gran mayoría han disminuido su actividad física y han estado más aislados socialmente, con el aumento consecuente de trastornos de la ansiedad y depresión”. 

Precisamente, frente a estas secuelas que ha provocado la crisis del coronavirus, viajar puede convertirse en una buena solución. “El turismo, en general, es una terapia saludable ya que es una forma de aprender, abrir la mente a experiencias nuevas y, en este sentido, a mejorar aspectos cognitivos”, afirma Rojo. Además, remarca, “es una forma de conocer gente y, en muchos casos, de aumentar el ejercicio físico, dos factores de los que hemos adolecido durante la pandemia”.

La nueva realidad es más propicia para el ocio en espacios abiertos y lejos de las multitudes, un aspecto que puede limitar el tipo de actividades que podemos desarrollar. Las personas mayores deben de enfrentarse a distintos retos, que pueden ir desde retomar sus viajes grupales, hasta volver a asistir a museos, conciertos, etcétera. Para ello, es necesario superar el bloqueo. “Debemos retomar estas actividades de forma gradual y, por supuesto, con todas las precauciones posibles, pero nunca evitarlas”, incide la psiquiatra. 

En el caso de personas que han desarrollado fobias sociales o incluso síntomas de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), como lavado compulsivo de manos o conductas evitativas de determinados lugares, Rojo recomienda “hacer una terapia especializada orientada a desensibilizar estos miedos”. En cualquier caso, “si una persona por sí sola no es capaz, exponiéndose de forma gradual, puede buscar ayuda especializada, pero nunca ceder al miedo y continuar aislado ya que aumentaría el riesgo de padecer trastornos de ansiedad, depresivos o deterioro cognitivo”.


SEGURIDAD Y FLEXIBILIDAD, LAS DOS NUEVAS CLAVES
El contexto de la Covid-19 ha cambiado hábitos y generado nuevas preocupaciones, también a la hora de viajar. Desde el CEAV opinan que lo que primará por encima de todo será el sentirse seguro frente al contagio. Por ello, señala Garrido, “todos los elementos que forman parte de su viaje van a cambiar, de una forma u otra, buscando la seguridad sanitaria”. 

De la misma manera, el nuevo perfil del turista elegirá “destinos con menos aglomeraciones, en entornos rurales y zonas de naturaleza y montaña donde se pueda disfrutar de experiencias al aire libre, buscando una seguridad, higiene, privacidad y tranquilidad que considera claves para un destino turístico en esta era Covid”, remarca el presidente del CEAV.

Lo primero –subraya también el director general de Destinia– es conseguir comunicar que existe seguridad. Si el viajero senior entiende que el destino es seguro, va a viajar”. Un dato que hay que tener en cuenta es el poder adquisitivo del perfil senior, “uno de los colectivos que más ha aumentado su ahorro bruto durante la pandemia, así que, aunque siempre es sensible al precio, creemos que no será la variable más estratégica”, remata Fernández.

Debido a los cambios constantes en los requisitos en torno a la Covid-19 necesarios para viajar, el presidente del CEAV asegura que, “desde el canal profesional de la distribución, estamos comprobando como los viajeros necesitan un mayor grado de asesoramiento debido a las restricciones de entrada y salida de cada país, las condiciones que el viajero se va a encontrar en casa fase del viaje, las nuevas normativas, etcétera”. Por este motivo, señala Garrido, “la estrategia de las agencias de viajes a partir de ahora estará focalizada en ofrecer a nuestros clientes senior un servicio de calidad donde la confianza y la seguridad a la hora de contratar sus viajes sea determinante”.

Pese a que este sector de las actividades y las experiencias en destino será de los últimos en volver a las cifras de hace dos años, “las actividades al aire libre, el turismo activo y todo lo que nos permita escapar de la masificación seguirá siendo un producto estrella”, asegura Fernández. De hecho, augura un turismo postcovid parecido al que teníamos en 2019, pero con nuevas tendencias que pueden repercutir de forma positiva en la calidad de la oferta: “Si me tengo que quedar con una sería con la diversificación de destinos. Se acabó que el 80% de los viajeros vayan a 20 o 30 destinos en el mundo. Hemos aprendido el valor de los destinos menos masificados, de los más cercanos. Esto ayudará a que los lugares más masificados se vuelvan más sostenibles y será una tremenda oportunidad para la industria turística que podrá ofrecer mejores experiencias y un producto más complejo”.

Asimismo, la flexibilidad de los tramites empieza a ser un requisito indispensable a la hora de planificar un viaje. “Los seguros de cancelación y asistencia en viaje con cobertura Covid-19 son otro de los elementos que van a jugar un importante papel para el viajero, debido a unas restricciones de movilidad en constante cambio”, recalca Garrido.

Por último, el presidente del CEAV señala que el canal de reserva de los viajes se realizará, más que nunca, de forma telemática, “y además con un mayor apoyo por parte de las agencias de viajes, que generan en el viajero la seguridad y confianza que en estos momentos tanto necesita”.

OTRO EMPUJÓN A LA DIGITALIZACIÓN
La digitalización es la palabra de moda en muchos ámbitos y, en el caso del sector turístico, resuelve varios problemas que ha ocasionado la Covid-19. Por ejemplo, los tramites online permiten esa flexibilidad necesaria para cambiar los itinerarios del viajero en cualquier momento; también evitan las gestiones con el personal de los hoteles y otro tipo establecimientos, una característica que casa muy bien en los tiempos pandémicos en los que se intenta reducir el contacto con otras personas. “Estimamos que la digitalización ha avanzado durante la pandemia en torno a tres o cuatro años de golpe, ante la necesidad de usar las herramientas digitales durante el aislamiento experimentado”, afirma García Butragueño.

Sin embargo, este auge de la digitalización plantea la misma pregunta cuando la tecnología entra en contacto con el colectivo senior: ¿cómo afecta la brecha digital a los mayores a la hora de planificar un viaje? El director de Turismo de Braintrust explica que, en realidad, “también la gente mayor, quizás obligada por las circunstancias, ha sido usuaria de la tecnología, por lo que no debemos subestimar la experiencia digital de este colectivo”. No obstante, matiza, “los agentes de viajes acuñarán la experiencia omnicanal que combinará lo presencial con lo digital, esa es la ventaja de reservar con una agencia de viajes”.

En la misma línea, el director general de Destinia opina que la incidencia de esta supuesta brecha digital en el colectivo senior no es tan acusada como se suele pensar: “Ya antes de la pandemia aproximadamente entre el 15% y el 20% del producto del Imserso se reservaba online, lo cual es un número que sorprende a muchos”. Conforme nuevos viajeros se incorporan al colectivo senior, indica Fernández, “nos encontramos con usuarios muy habituados a comprar por Internet. Si a esto le añadimos la aceleración que ha supuesto la Covid-19, tenemos una magnífica oportunidad para el colectivo”.

En todo caso, Garrido constata que desde las agencias de viajes están siendo conscientes de que una parte de sus clientes van a aumentar el uso de las tecnologías a la hora de planear su viaje, “pero tenemos un tipo de cliente, como puede ser el colectivo senior, que da mucha importancia a la presencialidad, así que las agencias vamos a seguir ofreciendo ese trato personal y presencial que los viajeros requieren”. Por este motivo, añade, “las sucursales han de adaptarse a la situación actual mejorando su amplitud, contando con espacios abiertos, gestionando citas previas, disponiendo de medios de pago contactless, etcétera”.




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