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Pedro Cano / DIRECTOR DE INNOVACIÓN MÉDICA EN SANITAS MAYORES

La prescripción no siempre responde a criterios terapéuticos actualizados

Artículo de opinión de Pedro Cano, director de Innovación Médica en Sanitas Mayores, sobre el uso de psicofármacos y la realización de un estudio que muestra que la disminución en su uso mejora el bienestar de los senior

09-10-2019

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En los últimos años, en Sanitas Mayores nos hemos focalizado en un cuidado sin sujeciones. Para ello, adaptamos los espacios y formamos al equipo para promover un modelo asistencial sin sujeciones. El 94% de nuestros centros han sido acreditados por Ceoma como libres de sujeciones físicas, 17 de ellos con cinco ó más años consolidados de modelo, pero continuamos trabajando para ampliar también a las llamadas sujeciones químicas, con el objetivo de racionalizar el uso inadecuado de psicofármacos.

En España aún existe el uso de fármacos psicotrópicos para controlar conductas inadecuadas en personas mayores, cuando la prescripción no siempre responde a criterios terapéuticos actualizados o revisados en el tiempo de evolución desde su prescripción inicial. Los mayores son susceptibles de recibir medicación excesiva, siendo los que viven con demencia los más expuestos. Para lograr un uso racional de psicofármacos, medir con precisión las dosis y conocer las cantidades mínimas efectivas para esta clase de medicamentos, el Dartmouth Institute for Health Policy and Clinical Practice de la Universidad de Dartmouth y Sanitas Mayores han realizado un estudio en el que han participado 1.600 residentes de 45 residencias y centros de día.

Las conclusiones de este estudio fueron recogidas en la revista  ‘Journal of the American Geriatrics Society’. Se recoge que la reducción de la medicación en personas mayores con demencia hace que mejore su estado físico y la socialización, mostrándose estos más activos, participativos y proactivos, y una mayor interacción con su entorno. Además, se logra disminuir el número de caídas y lesiones graves asociadas, así como se ha detectado una reducción de los efectos secundarios de estos fármacos, como la somnolencia o los cardiovasculares, y también destaca el impacto positivo al evitar la interacción con otros medicamentos.

MÁS ALLÁ DE LA DEMENCIA
El estudio se centró en la disminución de antidepresivos, antipsicóticos, benzodiacepinas y opiáceos en 1.600 residentes de entre 70 y 99 años con demencia, durante 18 meses.  Con todos ellos, se consiguió reducir las dosis hasta las mínimas efectivas y aumentar el porcentaje de personas que dejaban de usar estas medicaciones.

El objetivo es lograr que las conclusiones de este estudio extiendan la racionalización del uso de psicofármacos a todos los centros del sector.



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