Teléfono: 986 438 020 Última actualización:  13:07:45Domingo, 27 de Septiembre de 2020
Atrás

J. Alberto Echevarría / Presidente de la Confederación Europea de Empresas e Instituciones de Atención a la Dependencia (ECHO)

'Ya que en España es un derecho universal, la financiación de la dependencia no debería estar al albur de los PGE'

El presidente de ECHO explica, en esta entrevista exclusiva con entremayores, que “la Covid-19 ha entrado en los centros sin preguntar cuál era la titularidad de los mismos, y su incidencia ha sido independiente al gestor del servicio”

M.S. / EM 11-09-2020

COMPARTIR

Pregunta.- Asumió, a principios de año, la responsabilidad de presidir la Confederación Europea de empresas e instituciones de atención a la dependencia, ¿cómo está asumiendo esta responsabilidad con la irrupción de la pandemia?

Respuesta.- No cabe ninguna duda que la irrupción de la pandemia nos ha trastocado, como a todos, los objetivos que teníamos marcados en la ECHO, teniendo que dejar de lado todos nuestros planes proyectos, reuniones, etcétera para centrarnos exclusivamente en atajar este problema. Las líneas de trabajo prioritarias han sido fundamentalmente en que se visualizara, tanto por las Administraciones como por parte de la sociedad en general, a las residencias como un colectivo especialmente vulnerable por el contagio. Esto quiere decir que necesitamos todo el apoyo necesario para combatir esta pandemia: dotación de equipos de protección (EPIs), realización de test, refuerzo sanitario, derivaciones hospitalarias, aislamiento de casos positivos, etcétera. Hay que estar recordando continuamente que una residencia es el hogar de nuestros mayores, con un alto grado de atención y profesionalización, pero, en definitiva, el hogar. No es un centro sanitario, es un centro social (vuelvo a repetir la casa del mayor, siendo conscientes que en muchos países europeos en las residencias no hay ningún profesional sanitario, solo el personal de atención y cuidado de los residentes.

P.- ¿Qué diagnóstico realiza de la situación que actualmente está atravesando este sector en Europa a consecuencia del coronavirus?

R.- Es una situación muy complicada. En nuestras residencias atendemos a las personas más frágiles de la sociedad, tanto por su edad como por todas las patologías asociadas a la misma, y que este virus ataca principalmente a este tipo de personas. Por tanto, hay que reforzar todas las medidas necesarias para que nuestros centros puedan seguir realizando su misión de cuidado y atención a los residentes. Y con ello me refiero a la atención médica que se precisa (prestada por parte de sanidad), refuerzo y formación del personal, dotación de material y elaboración de protocolos específicos.

P.- Al respecto de lo sucedido en la pandemia, usted hizo referencia a que no fueron las residencias las que fallaron, sino el enlace con los sistemas sanitarios. ¿Se podría haber frenado el impacto que la Covid-19 tuvo en estos centros?

R.- Es evidente que los centros no fallaron, las residencias cumplieron su cometido con la profesionalidad y calidad que en general se está dando a diario, pero nos dejaron solos ante la pandemia: los centros de Atención Primaria (que son el enlace natural con los hospitales) prácticamente desaparecieron, no se permitían derivaciones hospitalarias como consecuencia del colapso de los hospitales, no les mandaron medicación para combatir el coronavirus, no se dotó de los EPIs necesarios a los profesionales lo que trajo como consecuencia un gran número de contagio entre estos y, por tanto, menos personal para atender a los residentes. Se podría haber frenado el impacto, o por lo menos haber intentado minimizarlo, tomando medidas preventivas. Ya se sabía, por la experiencia en otros países, que esta enfermedad ataca a las personas más vulnerables (por edad o patologías previas), por tanto se debería haber aislado a los centros como primera medida (visitas, profesionales, proveedores, etcétera). En segundo lugar, se debería haber reforzado los centros de Atención Primaria en coordinación con las residencias. En tercer lugar, se les debería haber dotado de equipos de protección tanto a los profesionales como a los usuarios. En cuarto lugar, se tendría que haber aislado a los casos positivos en centros diferentes. En definitiva, nada de lo que se hizo.

P.- Entonces, ¿diría que fueron las residencias injustamente tratadas durante la pandemia? ¿Cree que actualmente se está repitiendo esta circunstancia con los repuntes de Covid en estos centros?

R.- Claro que las residencias fueron injustamente tratadas durante la pandemia porque se nos quiso criminalizar. Quiero recordar unas declaraciones que realizó la ministra de Defensa cuando manifestó que la UME se había encontrado en algunas residencias cadáveres de personas en sus habitaciones y a residentes enfermos conviviendo con el resto de residentes, lo que provocó un enorme escándalo en la sociedad. Lo que no dijo es que cuando un centro, ante un fallecimiento, llamaba a los servicios funerarios de manera inmediata (como siempre se hace), éstos tardaban hasta tres o cuatro días en venir (porque estaban saturados). Lo que tampoco dijo es que ante un posible contagio de un residente el centro llamaba al hospital no permitían la derivación. En definitiva, en la inmensa mayoría de los casos, los centros actuaron correctamente y cumplieron con todo detalle los protocolos que nos mandaban, como, por otro lado, es la tónica habitual de funcionamiento en nuestros centros desde hace décadas.

P.- ¿Cómo ha afectado y está afectando a la imagen del sector de la dependencia y de los servicios sociales en Europa esta crisis?

R.- En general, en Europa son conocedores de lo que es una residencia, cuál es su cometido y a qué se dedica, por tanto esta crisis ha afectado en poco a la imagen que del sector tenían tanto sus administraciones como el público en general. Lo que nos ha sorprendido ha sido el gran grado de desconocimiento que nuestro sector tiene en España. Y esto se evidencia de manera palpable cuando, ante el impacto que el coronavirus ha tenido en las residencias, como consecuencia de la falta de previsión de las Administraciones, así como del colapso sanitario como ya hemos señalado, lo que se pide por parte de algunos responsables políticos es la revisión del modelo asistencial. Otra cosa es que al hilo de ello se quiera abrir el debate de si residencia pública o residencia privada, ese es un debate político no técnico. Porque quiero recordar que la Covid-19 ha entrado en los centros sin preguntar cuál era la titularidad de los mismos, y su incidencia ha sido independiente al gestor del servicio.

P.- ¿Es muy diferente la situación de las federaciones de la dependencia de España en comparación con las de otros países? ¿Comparten estas organizaciones intereses comunes?

R.- No en absoluto, en la ECHO están englobadas las federaciones de empresarios de atención a los mayores y dependientes del sector privado. Y con las particularidades propias de las diferentes normativas de los países los intereses son comunes a todos ellos.

P.- Señalaba en una entrevista que la atención a la dependencia y a los mayores es un sector pujante. ¿Considera que tiene la consideración que merece?

R.- Es un sector pujante por varios motivos ya que generamos inversión en otros sectores: construcción, equipamientos, mobiliario, alimentación, etcétera. Además, creamos empleo por ley (de media en España por cada dos residentes atendidos se crea un puesto de trabajo), que es estable, fijo y no deslocalizable. Generamos importantes retornos económicos a la administración a través de los diferentes impuestos (IVA, IRPF, IS, IBI, etcétera). Y además estamos en continua expansión debido al envejecimiento de nuestra población. Un sector en definitiva de gran importancia económica, de empleo y social. Sin embargo, no tiene la consideración que se merece por todo ello debido a que todavía, sobre todo para la Administración, es un sector de gasto, y no de inversión como realmente es.

P.- ¿Cómo opina que debería ser la financiación para garantizar una atención a la dependencia de calidad y sostenible?

R.- En primer lugar, y ya que en España es un derecho universal, la financiación no debería estar al albur de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Habrá que financiar las necesidades que los dependientes valorados como tal y con su derecho reconocido. Recordar, aquí, que todavía hay cientos de miles de personas con derecho a recibir prestación que no la están recibiendo. En segundo lugar, y según la memoria económica de la Ley de Dependencia, que cada administración aporte lo que tiene comprometido, en este caso, recordar que la Administración General del Estado apenas llega al 18% de la financiación cuando según esa memoria debería aportar el 33%, lo que lastra completamente la financiación de las plazas por parte de las comunidades autónomas.

P.- ¿Cómo trabajan desde la ECHO para reforzar su valor y apostar por la inversión en este sector? Es decir, ¿por dónde debería pasar el fortalecimiento del sector?

R.- El fortalecimiento pasa, como ya hemos comentado antes, porque seamos capaces de demostrar que este sector es de una importancia económica, de empleo y social de primera magnitud. Económica, por las grandes inversiones que se precisan, tanto para la construcción como para el mantenimiento de los centros, en otros sectores ya señalados. Así como por los retornos que para la Administración, y por tanto para la sociedad, genera. De empleo, porque es un empleo generado “por Ley” por las ratios obligatorias de cumplimiento en las diferentes normativas, así como por la calidad del mismo: estable, fijo, no deslocalizable y con un alto grado de formación. Y, por último, social porque estamos atendiendo a las personas más frágiles y con mayores necesidades de nuestra sociedad.

P.- ¿Está de acuerdo en que es necesario el desarrollo de un nuevo modelo de atención residencial en España? En concreto, ¿qué opina al respecto de algunas voces partidarias de la sanitarización de las residencias?

R.- No, no estoy de acuerdo con la sanitarización o medicalización de las residencias. Una residencia es un centro que se dedica a la atención y cuidado de las personas, las atiende en las necesidades básicas de su vida diaria (alimentación, vestido, deambulación, etcétera) y lo hace a través de un elenco grande de profesionales: gerocultoras, terapeutas ocupacionales, fisiterapeutas, trabajadoras sociales, médicos, enfermeras, etcétera. Pero, y repito, para la atención y cuidado. Como ya hemos dicho, como un hogar, pero dándoles la atención que en el mismo ya no se les puede prestar. Las residencias están para cuidar y no para curar. ¿Medicalizar una residencia qué es?: ¿poner más médicos?; ¿dotarles de equipos y aparatos médicos? Nadie lo ha dicho, pero desde luego es un coste sin sentido e inasumible. Lo que hay que hacer es reforzar los Centros de Atención Primaria, que es nuestro nexo de unión necesario y fundamental con el sistema sanitario. Y son estos los que deben atender todas las necesidades sanitarias de nuestros residentes en coordinación con los centros hospitalarios. Todo lo que no pase por ahí confirma lo que ya he apuntado anteriormente, no saben lo que es una residencia, no saben cual es su cometido, no saben quien vive allí y por supuesto no saben quien trabaja y para que lo hace.



Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal