Teléfono: 986 438 020 Última actualización:  12:41:09Viernes, 15 de Diciembre de 2017
Atrás

Leopoldo Abadía - Autor de 'Abuelos al borde de un ataque de nietos'

'Ser padre es una locura en su esencia. Ser abuelo es más cómodo pero te pilla mayor'

Nos adentramos con su autor en la experiencia cotidiana de ser abuelo... 'de 48 niet@s'

Emma Vicente EM 20-11-2017

COMPARTIR
No hay nadie que no vincule a Leopoldo Abadía con la 'Crisis Ninja' y su docta explicación de la más reciente 'desaceleración económica' que el mundo ha padecido por las hipotecas subprime. Por las temáticas de sus 11 libros, ha pasado de gurú económico a gurú familiar. Hoy, patriarca de una gran familia, publica 'Abuelos al borde de una ataque de nietos' (Editorial Espasa) donde, con su habitual sensatez y sentido del humor, conversa con sus 48 nietos sobre las situaciones cotidianas que estas relaciones intergeneracionales llevan consigo

Pregunta.- ¿Qué diría a los lectores qué es 'Abuelos al borde de un ataque de nietos'?

Respuesta.- Es casi un libro en defensa propia. Tengo a dos nietos viviendo conmigo en casa y eso es una bendición pero también un máster en aprender a tolerar, admitir, comprender y aceptar que el mundo ha cambiado. El libro refleja cómo eran las cosas antes y cómo son ahora y por qué es importante tender puentes entre generaciones. El humor, gracias a Dios, es fundamental para ello.

P.- Su receta es 'vivir la vida con intensidad para intentar hacérsela un ‘poquico’ mejor a los demás'. Pero ¿cómo se consigue ver la vida así y sobre todo, cómo se puede hacer para que los jóvenes vean que esa debe ser la dirección?

R.- Teniendo siempre “la ventanillas abierta”, o sea, haciendo que los abuelos sean esas personas a las que acudir, con las que contar, un foco de experiencia dispuesto a ayudar. Para ello hay que establecer puentes.

P.- Su lema es libertad, libertad, libertad, pero “sin imponer cosas minoritarias como mayoritarias”. Con el tema de Catalunya efervescente, ¿cómo explicaría a sus nietos esta situación?

R.- Unos se quieren ir de España por dos motivos: económico y emocional. Lo económico se arregla. Lo emocional es más difícil porque hay una siembra de odio tremenda. Y nuestro papel tiene que ser el de sembrar paz.

P.- En esto de la globalización, dice que “los mayores deben dar el paso, hacer el esfuerzo para llegar al enfoque correcto". ¿Cuál es ese paso? ¿Y cuál es el enfoque correcto?

R.- Lo que decía: establecer puentes entre generaciones. No desanimar nunca a los nietos y escuchar sus deseos, sus planes, su proyectos, etcétera. Si alguno quiere hacer algo que uno mismo también intentó y fracasó, nunca desanimarle.

P.- Incide en el cambio en la forma de relacionarse entre los abuelos de antes con sus hijos y nietos respecto al trato actual, y dice que se ha mejorado mucho...

R.- El abuelo, era el abuelo. Yo jamás traté en confianza con mi abuelo –al único que viví–. Yo solo recuerdo que le hablaba de tú y era el único que lo hacía. Y no me imagino a mis nietos hablándome de usted…

P.- ¿Esa falta de entendimiento que se produce a veces entre generaciones, puede deberse a que los abuelos se guardan la parte importante de sus vidas o es que han cambiado mucho los códigos?

R.- No, se debe a que no hay voluntad de entendimiento. Si no quieres entender a tu nieto, nunca lo entenderás. Por eso hay que exigir respeto, no solo del nieto al abuelo por ser una persona mayor sino del abuelo al nieto por ser simplemente nieto.

P.- Su modo de relacionarse con los nietos, yo diría que es absolutamente ejemplar, ¿dónde pondría los límites de los derechos de los abuelos y dónde los de los nietos, cuando, como también apunta, los límites están tan mal vistos?

R.- Mi relación con los nietos no es ni mucho menos ejemplar. Cuando nació el primer nieto, mi mujer, en un alarde profético maravilloso, avisó a mis 12 hijos que nunca nos encargaríamos de los nietos salvo emergencias. Y eso ha hecho que la relación sea excepcional pero no somos abuelos-canguro. Los límites los pone el cariño, el amor, los detalles… El respeto nace allí.

P.- Los mayores, como usted, han sabido adaptarse a los avances que han ido incorporándose a la vida cotidiana, y sin dejar en el olvido cosas añoradas de años atrás. ¿Qué cree que habría que traer a este tiempo?

R.- Pues yo creo que, en caso de que se haya perdido, me gustaría que socialmente se antepusiera el amor a la familia y los valores ante todo. Yo creo que esa era una de las grandes ventajas de tiempos anteriores: que los valores estaban casi siempre por encima de todo. Aún así, siempre digo que cuando hablo de “en mis tiempos”, debo contar los tiempos actuales porque los vivo igual.

P.- El trabajo de los abuelos es “poner el toque humano”, “poner cariño”, “hablar, hablar y hablar”… Incluso presenta en el libro un decálogo para sobrevivir al ataque de los nietos. ¿Pero cuál de esos consejos cree que es el más prioritario?

R.- Quererse. Siempre. Cariño por encima de todo. Infinitas muestras de cariño por encima de todo.

P.- ¿Cómo podemos cuidar nuestra convivencia para 'vivir en paz, ayudar a los demás a que vivan en paz, morir en paz', como usted defiende?

R.- Es algo dificilísimo ahora mismo, pero no es imposible. Creo en la bondad de la gente y en que podemos globalizar la decencia. Y se empieza por ser decente uno mismo, consigo y con los que tenemos alrededor. Luego, hay que contagiarlo.

P.- En su opinión, y a sus 84 años, 59 años de matrimonio, 12 hijos, y ya 48 nietos, en los tiempos que corren y que vendrán, ¿qué es más difícil: ser padre o abuelo?

R.- Ser padre es una locura en su esencia. Ser abuelo es más cómodo pero te pilla mayor. Y como de mis nietos no me ocupo, pues sigue siendo más cómodo.

P.- Gurú económico, gurú de la familia, patriarca... ¿Hay algún paso más hacia el que está dirigiendo esta progresión?

R.- Me queda ser bisabuelo. ¡Y me apetece muchísimo!



Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal