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Juan Manuel Ramírez / Presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (ADGSS)

'No es momento de reproches, sino de buscar soluciones. Ya plantearemos los modelos cuando sea oportuno'

El presidente de la ADGSS concede una entrevista a entremayores y, entre otras cuestiones, reflexiona sobre que "se ha estado protegiendo al sistema sanitario, que también se ha desbordado, pero nadie lo ha criminalizado. Algo que sí se ha hecho con las residencias"

Redacción EM 12-05-2020

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Pregunta.- ¿Cómo hemos llegado al punto de tener que lamentar un número tan elevado de mayores fallecidos a causa de la Covid-19?

Respuesta.- En primero lugar, lo que no se puede es acusar a las residencias de no estar preparadas para esta situación. ¿Quién lo estaba? Nadie esperaba un cataclismo como este. Haber puesto en el ojo del huracán de todo esto a las residencias de mayores es lamentable. El sistema educativo, la sanidad pública y todos, también nosotros, nos hemos visto sobrepasados por estas circunstancias. Este hecho pone en jaque un concepto al que mucha gente se ha referido durante tanto tiempo, y es el de considerar las residencias como centros sociosanitarios. Las residencias son centros de servicios sociales, lugares para vivir y convivir. No son, ni nunca han sido, responsables de la atención sanitaria de sus residentes.

P.- Son muchos los mayores que empiezan a dar positivo en coronavirus en estas residencias y se les niega, en ocasiones, el traslado a los hospitales debido a la saturación de los mismos. ¿Considera este hecho un signo de abandono hacia los senior?

R.- Antes de pensar que esta crisis ya nos iba a pasar por encima, publicamos, desde la la Asociaciación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (ADGSS), diez medidas para paliar las consecuencias del coronavirus en aquellos colectivos más vulnerables –mayores y personas con discapacidad–. Dos de estas líneas eran, precisamente, implantar medidas de hospitalización en el propio centro. Esto contribuiría, por un lado, a aliviar la presión de los hospitales y, por otro, a reducir el riesgo de contagio en una población tan vulnerable como los mayores.

P.- Pero esto no se hizo.

R.- No, no se hizo, porque ni la sanidad, ni por parte del Estado ni de las comunidades autónomas, priorizaron este hecho. Tampoco creo que lo estén haciendo ahora mismo. Además, también planteamos garantizar el funcionamiento de los centros residenciales con apoyos sanitarios, especialmente en cuanto a medios humanos y el material necesario para poder llevar a cabo el aislamiento necesario para las sintomatologías compatibles. Esto, en muchos territorios, aun no se está haciendo. El problema es gravísimo. Se ha estado protegiendo al sistema sanitario, que también se ha desbordado, pero nadie ha decidido criminalizarlo. Algo que sí se ha hecho con las residencias, que han visto como a raíz del número de fallecidos, y a consecuencia de las desafortunadas declaraciones de la ministra de Defensa, se les enviaba a la Fiscalía para que las investigase.

P.- Este episodio al que usted alude desembocó en que hoy cerca de 38 centros estén siendo investigados por la Fiscalía. ¿Se está poniendo en duda su labor?

R.- En su momento, desde la ADGSS solicitamos que la Fiscalía dejase de vigilar las residencias de manera generalizada y que se tratasen como otros centros o servicios. Nos oponemos a este sentir de hacer una causa comú y una persecución a las residencias. Me parece algo inexplicable y muy cruel para las 200.000 personas trabajadoras que se están dejando la piel durante esta crisis. Tanto es así que el 50% de estos profesionales han estado o están contagiados. En vez de mandarnos médicos o materiales, nos prejuzgan y nos mandan a la Fiscalía.

P.- Repasemos cuáles son esas necesidades más acuciantes de estos mayores que viven en centros.

R.- Las residencias no necesitamos asesoramiento de otras entidades, ni formación, lo que necesitamos es que los mayores sean atendidos pel sistema sanitario, al igual que cualquier mayor que vive en otro sitio. Exigimos que los usuarios de nuestros centros vean garantizada su atención por parte del sistema público, y no que nadie venga a poner en solfa nuestro trabajo. La animadversión que se ha creado hacia la red de residencias a raíz de las declaraciones de un miembro del Gobierno como la ministra de Defensa es inconcebible. Se han podido hacer las cosas mejor o peor, pero acusarnos de falta de capacidad y cargar la responsabilidad en los centros, deno es correcto. Desde mi punto de vista, hay tres cosas que se deberían hacer de manera inexcusable pero aún no se hacen. En primer lugar, hay que monitorizar los datos de las residencias para implantar un sistema de alerta temprana. Y sería interesante saber por qué el Estado no lo hace. Si no implantamos este sistema, no tendremos capacidad de evitara tanto dolor y sufrimiento, que ya lo estamos teniendo con más de 12.000 muertos. En segundo lugar, insisto en la necesidad de hacer pruebas a los residentes y al personal, especialmente a estos últimos, porque son el principal vector de transmisión. Hay que preparar planes de contingencia porque, si esto no cambia, nos vamos a quedar sin personal. Y, en tercer lugar, en caso de que los mayores no sean trasladados para su atención hospitalaria, el sistema sanitario tendrá que implantar, con medios propios, cuidados paliativos en las residencias. Reitero, en este punto, el daño que nos ha hecho el discurso de denominarnos “centros sociosanitarios”. No lo somos, puesto que sanidad no participa en la gestión de estos centros de servicios sociales. Ya nos gustaría, pero nunca han estado presentes en la atención y en los cuidados y seguimiento de estos pacientes. No es momento de reproches o buscar nuestros déficits, que claro que los tenemos. Es momento de buscar soluciones, y ya plantearemos los modelos cuando sea oportuno. Y lo digo yo, que desde la ADGSS hemos sido beligerantes con la denuncia de los recortes ala Sistema de Atención a la Dependencia. Pero no es el momento. Ahora ni hacemos críticas, ni contabilizamos muertos. Es el momento de trabajar para evitar más sufrimiento.

P.- ¿Qué repercusión tendrá toda esta dramática situación sobre el sector de atención a los mayores?

R.- No va a ser fácil levantarnos de todo esto porque se nos ha hecho mucho daño, y vamos a ser un sector que nos costará superar estas consecuencias, sobre todo porque hemos perdido la confianza y el espíritu de nuestro trabajo cotidiano. Y eso es algo duro de recuperar. Todo esto va a suponer un antes y un después. Estoy absolutamente seguro de ello. Y cada uno deberá estar en el sitio que le corresponde. Por nuestra parte, continuaremos en nuestra labor de humanizar la vida de las residencias a través de la atención centrada en la persona, promoviendo espacios hogareños en los que se priorice la intimidad y se respete el proyecto vital de cada persona. Y, además, continuaremos exigiendo que la sanidad atienda a los mayores de las residencias de la misma manera que se atiende a un mayor que vive en su casa. Ese es el modelo residencial que defendemos y por el que seguiremos apostando.



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