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LOURDES BERMEJO / PEDAGOGA, GERONTÓLOGA Y CONSULTORA

'Es importante que los servicios de inspección reflexionen y comprendan que se requiere una actualización permanente'

Los días 6, 7 y 8 de junio se celebró, en Pamplona, el primer Encuentro Nacional ‘Inspección de Servicios Sociales’. Entrevistamos a Lourdes Bermejo quien asegura que el evento 'puede repercutir directamente en el tipo de atención que reciben las personas que necesitan apoyos o cuidados'

13-06-2018

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Pregunta.- Llama la atención que estemos ante el primer encuentro a nivel nacional sobre inspección de servicios sociales. ¿Cómo no se había pro

Respuesta.- Creo que hay varios motivos que pueden explicarlo, pero, antes de hablar de ello, me gustaría hacer mención a una de las personas que lo soñó y deseó desde hace muchos años, una gran gerontóloga e inspectora de servicios sociales del departamento de Bienestar y Familia de la Diputación de Barcelona, Elena López Romero, que falleció hace poco mas de un año, y que ha sido un referente como funcionaria comprometida con los derechos y la dignidad de las personas mayores. Fue un ejemplo de cómo se puede realizar la función inspectora con una vertiente pedagógica, es decir, que antes de sancionar, sepa indicar lo mejorable y acompañar las mejoras de los equipos y el centro. Para ello se requiere inspectores e inspectoras bien formados y con criterio técnico y ético, y creo que este primer encuentro puede favorecer esto. Por ello, para mi y quienes tuvimos la suerte de conocer y trabajar con Elena, este es un homenaje a su modo de entender la inspección. En cuando a por qué no se había producido antes, creo que es una de las consecuencias de la escasísima relación que hay entre las comunidades autónomas en relación a temas que son compartidos por los ciudadanos, como es el caso de los servicios sociales y, en concreto, de los que afectan a las personas mayores en situación de dependencia. Con el proceso de las transferencias a las regiones, desde hace mucho tiempo es muy escasa la relación entre los equipos técnicos de las Administraciones, tanto entre los que tiene la responsabilidad de desarrollar la legislación como entre quienes tienen la responsabilidad de que se cumpla el marco normativo. Si los funcionarios pudieran compartir conocimiento, experiencias de innovación y metodologías –incluidos los de los servicios inspección–, sin duda les ayudaría y motivaría a avanzar y a poder con su función pedagógica e inspectora, además de que favorecería la prestación de mejores servicios a los ciudadanos. Personalmente, estoy muy ilusionada con este primer encuentro porque, si bien sé que, a título personal, hay muchos inspectores con ganas y deseos de mejorar, aprender y compartir, también atienden en servicios pequeños que trabajan generalmente de forma bastante aislada unos de otros. Así, si no tienes con quien compartir y contrastarte, es más difícil cuestionarse, aprender y mejorar.

P.- ¿Qué relevancia cree que tiene este primer encuentro de Pamplona?

R.- Es una iniciativa muy importante y creo que va a ser un antes y un después en los servicios de inspección de los servicios sociales, lo que puede repercutir directamente en el tipo de atención que reciben las personas que necesitan apoyos o cuidados. Este primer encuentro va a poner de relieve las buenas iniciativas que están llevando algunos (muy muy pocos) servicios de inspección para formarse en la visión actual de la ética, los derechos, los modelo de relación y atención. Así como también para acercar el sector a todos los profesionales que, como ellos, compartimos la misma vocación: hacer las cosas bien. Además, otros muchos servicios van a poder tomar ideas de estas iniciativas y tal vez aplicarlas en sus propios entornos. Por ejemplo, el servicio de la Diputación de Vizcaya elaboró, tras varias sesiones de trabajo y formación conmigo, un material de carácter didáctico para ayudar a los centros a saber qué van a inspeccionar, cómo y por qué. Es un modo de delimitar qué es más importante, y cómo vamos a valorarlo para ayudar y facilitar que los centros lo cumplan, que es de lo que se trata. Esto permite el trabajo conjunto entre inspectores y expertos del sector e, incluso, que presentemos de forma conjunta comunicaciones en congresos de sociedades científicas. Que sea un lugar para compartir e ir construyendo juntos en positivo. Ojalá, estas iniciativas se propagaran porque servirían para que tuvieran una mirada más profunda y comprensiva de la realidad en los centros y servicios, y los profesionales del sector. A veces existe una desconfianza hacia los centros y sus profesionales, que trabajan bien o muy bien, y esta desconfianza, además de no estar justificada, genera miedo, desmotivación y malestar entre profesionales. Además, esto no es bueno para la importante y delicada tarea que han de realizar.

P.- ¿Qué tipo de discrepancias en materia de inspecciones existen en estos momentos entre las distintas comunidades?

R.- En primer lugar, existen normas diferentes en virtud de cada legislación autonómica. Pero, además de ello, se da la diferencia de aplicación de la misma norma en un mismo territorio, dependiendo de si la titularidad es pública o privada e, incluso, dentro de las entidades privadas encontramos grandes diferencias atendiendo a la titularidad de los centros. También hay una enorme diferencia entre las inspecciones realizadas por los compañeros del mismo servicio, con criterios y opiniones muy discrepantes. Todo ello, desde mi humilde opinión, evidencia una discrecionalidad difícil de comprender y de justificar, además de inseguridad jurídica. La desconfianza o el miedo no son el mejor escenario para que los equipos avancen y se esfuercen en innovar y mejorar, sobre todo si después alguien puede penalizarles por ello.

P.- ¿Cuáles son los siguientes pasos –a corto y medio plazo– que se darán dentro de esta especialidad?

R.- Es muy interesante que los propios servicios de inspección reflexionen acerca de su desempeño profesional y comprendan que, como cualquier otro técnico que trabaja en el ámbito de la Gerontología, requieren una actualización permanente. De hecho, los inspectores que se han formado en ética, buenas prácticas, etcétera, son aquellos que al final tienen más criterio para aplicar una norma en muchas cosas que va quedando obsoleta respecto a los modelos de atención. Es difícil pensar que valorar el cumplimiento de las normativas –en muchos casos de aspectos intangibles en relación a la calidad de vida, la dignidad y los derechos de las personas– puede hacerse sin criterios profesionales. Necesitamos servicios de inspección con profesionales que, independientemente del campo profesional del que procedan (derecho, economía y ciencias sanitarias) dispongan de criterios y competencias que les permitan valorar y favorecer practicas profesionales y sistemas de organización que cumplan la norma a la vez que faciliten una vida buena a las personas que necesitan apoyos o cuidados.



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