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Manuel Martínez Domene / Director general del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso)

'El envejecimiento poblacional, unido a la despoblación, es posiblemente el mayor desafío que tiene esta sociedad'

Tras más de siete meses en el cargo, el director general del Imserso concede una entrevista a entremayores para hablar de la situación actual de la institución y de sus proyectos más urgentes. Para Martínez Domene, 'el Imserso tiene que liderar las políticas de mayores como siempre hizo'

Horacio R. Maseda 11-09-2019

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Pregunta.- En enero de este año accedió a la dirección del Imserso tras la marcha de Carmen Orte. En su carta de dimisión, contó que, a su llegada, le advirtieron de la “catastrófica situación” de la institución. ¿Cómo se la ha encontrado usted?

Respuesta.- Entre otras cuestiones, mi trabajo está ligado a optimizar los recursos con los que cuenta el Imserso, tanto a nivel de personal como de recursos materiales. Para ello, estamos analizando y estudiando distintos aspectos organizativos. Hasta conseguir una situación óptima, en cualquier ámbito, siempre es posible mejorar. Con esta convicción llevo a cabo mi trabajo y así lo traslado a mi equipo y a todo el personal del Imserso.

P.- Después de estos primeros meses, ¿qué medidas estima más urgentes de llevar a cabo?

R.- Por destacar algunos aspectos, nos hemos marcado como objetivos prioritarios la apertura de los centros de referencia estatal que se encuentran ya construidos, aunque no han entrado aún en funcionamiento. Desde la llegada del nuevo Gobierno, hemos trabajado de manera constante para poder dotar tanto de medios materiales como de las correspondientes plantillas a los tres centros en León, Langreo y Soria, para lograr su puesta en funcionamiento cuanto antes. Por otra parte, el Imserso tiene que liderar las políticas de mayores como siempre hizo. Por tanto, abordaremos la Estrategia Nacional de Alzheimer y otras demencias, la Estrategia de Envejecimiento Activo, y la Estrategia de Lucha contra la Soledad no Deseada, haciendo partícipes, en todo el proceso, a las comunidades autónomas, a las corporaciones locales, a la sociedad civil y a la interlocución social en un nuevo marco de relaciones y participación.

P.- La financiación sigue siendo uno de los escollos de la dependencia y la situación política actual no está ayudando: el proyecto de PGE 2019 no se aprobó, no se concreta un Gobierno estatal… ¿Como está afectando esta inestabilidad al Imserso y al SAAD?

R.- Este Gobierno se ha fijado como una línea de actuación primordial mejorar e impulsar el desarrollo del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), con el objetivo de revertir los recortes de los que fue objeto en 2012. Prueba de ello la encontramos en el hecho de que el proyecto de presupuestos para 2019 presentado, y finalmente no aprobado, recogía el incremento de la partida del nivel mínimo en 415 millones de euros, la recuperación del nivel acordado (100 millones) y la recuperación de la cotización de los convenios especiales de las cuidadoras no profesionales a cargo de la Administración General del Estado (AGE). En todo caso, y pese a no haberse aprobado los presupuestos, se ha podido recuperar la citada cotización a la Seguridad Social, a través del Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo.

P.- Juan Manuel Martínez, presidente de Ceoma, contó que la aplicación del SAAD no se ha llevado igual en las todas las regiones y que sería necesaria una Ley General de Servicios Sociales para unificar criterios. ¿Qué opina al respecto?

R.- La propia Ley de Dependencia pudo ver la luz tras un amplio consenso entre las distintas fuerzas políticas, y el texto de la ley resulta completamente respetuoso con la distribución de las competencias recogida en la Constitución Española. Como desarrollo de la misma, todas las comunidades autónomas han asumido la competencia en materia de servicios sociales y, por ello, la configuración del sistema debe resultar acorde con tales principios. La ley respeta ese reparto, sin olvidar que las materias básicas, que deben ser objeto de un mismo tratamiento en todo el territorio español, le corresponden al Estado. Cuestiones de vital importancia como el instrumento de valoración, la cartera de servicios o el modelo de financiación se regula por parte del Gobierno mediante reales decretos, para asegurar una igualdad en todo el país en la aplicación de la ley.

P.- La previsiones hablan unas 12 millones de personas mayores de 65 años en apenas 12 años, es decir, un incremento cercano al 35%, lo que complica todavía más el funcionamiento del sistema de dependencia. ¿Cómo se preparan las Administraciones?

R.- Nuestro país se encuentra inmerso en un proceso de envejecimiento poblacional transcendental. Ello es debido, en gran parte, a la llegada a los 65 años de la generación del baby boom, nacida desde finales de los años 50 hasta mediados de los 60 del siglo XX. Se denomina así por el alto número de nacimientos que se produjo en dicho periodo. Casi el doble que en la actualidad y sin población inmigrante. Otros factores con mucha influencia en la población española son el decrecimiento de la tasa de natalidad y el crecimiento de la esperanza de vida, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) subió una décima en 2018, hasta situarse en los 83,2 años. Por sexos, en los hombres alcanzó los 80,5 años y en las mujeres se situó en 85,9 años. La esperanza de vida a los 65 años en 2018 es superior: 19,2 años más si es hombre y 23,1 más si es mujer. En este contexto, se espera que para dentro de diez años la población mayor de 65 años ronde el 25% del total. Podemos afirmar que la combinación de estos tres fenómenos demográficos, unidos a la despoblación de amplias zonas del territorio español, sobre todo en las zonas rurales, es en conjunto, posiblemente, el mayor desafío que tiene que afrontar la sociedad española debido al efecto directo sobre los gastos asociados al Estado de Bienestar; en especial, sobre los relacionados con los sistemas públicos de pensiones, sanidad y atención a la dependencia. En el marco de la AGE, una de las actuaciones clave será la elaboración de la Estrategia Nacional de Envejecimiento Activo y Saludable. Para afrontar esta compleja situación con garantías es necesario realizar un pacto de Estado en el que se involucren todas las Administraciones públicas y la sociedad española, en general.

P.- El Ceaps presentó un informe en el que proponía crear un Ministerio de Mayores para poner en orden el sistema de dependencia. La entidad remarcó que esta debería contar con una mayor inversión: pasar del 0,5% al 2% del PIB. ¿Qué le parece?

R.- La cuestión del modelo de financiación ha estado sobre la mesa prácticamente desde la puesta en funcionamiento misma de la Ley de Dependencia. También es cierto que los recortes infringidos al sistema por los anteriores Gobiernos (reducción de las cuantías asociadas al nivel mínimo, suspensión del nivel acordado, etcétera) han supuesto un duro golpe para la financiación que reciben las comunidades autónomas. En todo caso, y en el marco del impulso del sistema, esta cuestión será objeto de un análisis específico, tanto en el propio modelo actual de financiación, como en las cantidades asociadas a las transferencias que se realizan a las comunidades autónomas. Esa situación se ha tratado ya de atajar con los presupuestos que se presentaron para el ejercicio 2019 y que finalmente no pudieron ver la luz.

P.- Como acaba de mencionar, el Imserso trabaja en la Estrategia Nacional de Personas Mayores para un Envejecimiento Activo y para su Buen Trato, que en estos momentos se encuentra en sus últimas fases de tramitación. ¿Cómo repercutirá en el país?

R.- Creo que estamos todos de acuerdo en que debemos considerar a las personas mayores de 65 años como elementos generadores de valor para la sociedad. En varios países de Europa, comienza a difundirse el concepto de ‘Economía plateada’. La Unión Europea la define como “el conjunto de oportunidades que comienzan a florecer a partir del gasto público y de las personas consumidoras, y que está relacionada con la transición demográfica que significa el envejecimiento poblacional y las necesidades específicas del mercado de las personas mayores a 50 años”. En 2025, este sector supondrá más de un tercio de los puestos de trabajo. Engloba desde personas totalmente activas e independientes hasta las más dependientes, con diferentes niveles de necesidades y de atención. En este cambio de contexto cultural y educativo de las personas mayores, cuando la nueva legislatura arranque creemos que es fundamental elaborar una Estrategia Nacional de Envejecimiento Activo y Saludable que priorice la promoción del envejecimiento activo y la coordinación social y sanitaria. Además, esta estrategia incorporaría, a su vez, otras iniciativas como, por ejemplo, la Estrategia de la Soledad. Así mismo, desarrollará un modelo unificado que conduzca al buen trato de las personas mayores; también la construcción de ciudades amigables donde puedan convivir en condiciones de accesibilidad personas de todas las edades. Incluirá también todas aquellas acciones relacionadas con el ocio y la cultura, como el turismo social, el programa de termalismo y el aprendizaje permanente. En esta nueva estrategia, el proyecto ya elaborado de Estrategia Nacional de Personas Mayores para un Envejecimiento Activo y para su Buen Trato será un documento fundamental de trabajo que someteremos a la participación y al consenso con las comunidades autónomas, los ayuntamientos, la sociedad civil y la interlocución social.

P.- Otra línea es la que marcará la Estrategia Nacional contra la Soledad. Precisamente, asistió a la última sesión plenaria de la Mesa del Justicia sobre Mayores en Soledad en Aragón, cuyo informe ha puesto como referente. ¿Qué nos puede avanzar?

R.- Es evidente que uno de los mayores problemas actuales de España y de muchos países de nuestro entorno es la soledad de numerosas personas mayores, habitualmente mujeres. En 2017, según el INE, casi dos millones de personas de 65 años o más vivían solas en su hogar. De estas, más del 60% son mujeres. En parte, por su mayor esperanza de vida. Igualmente, la proyección de hogares para el periodo 2018-2033 del INE refleja que, en 2033, se sobrepasarían los 5,8 millones de hogares unipersonales (el 28,9% del total de hogares), con un incremento del 24,7% respecto a principios de 2018. Y de ellas, alrededor de dos millones y medio serían mayores de 65 años. Es decir, medio millón más que en la actualidad. El cambio de modelo familiar de los últimos decenios con familias sin hijos o con uno o dos hijos incidirá, posiblemente, en un incremento de la soledad no deseada al disminuir la posibilidad de relaciones sociales. Estos datos nos indican la importancia de desarrollar programas de acompañamiento, especialmente por medio del voluntariado y redes sociales, para combatir la soledad no deseada, grave problema del siglo XXI, y especialmente dramático en el caso de las personas mayores. De la misma manera, es fundamental desarrollar nuevas tecnologías de teleasistencia para que en caso de tener problemas puedan ser rápidamente atendidos.

P.- Generalmente, se identifica al Imserso con los programas de turismo y termalismo social, obviando otras competencias y actividades. ¿Por qué cree que existe es percepción tan reducida de la institución?

R.- Quiero destacar que la actividad del Imserso debe enmarcarse en el desarrollo del sistema público de servicios sociales en España durante la década de los 80 y 90, un sistema prácticamente inexistente hasta entonces. El Imserso, como el resto de entidades gestoras de la Seguridad Social, cumplió 40 años de existencia en noviembre de 2018. En la actualidad, como señala, muchas personas identifican al Imserso con los programas de turismo social y termalismo. Su difusión por parte de los medios de comunicación es, en gran parte, responsable. Por otra parte, son programas de largo recorrido que siempre han gozado de gran popularidad entre sus destinatarios. Ambos son programas significativos, pero el Imserso es, en la actualidad, también, un organismo impulsor de la innovación y la cohesión social. Ejemplo de estas actividades son los Centros de Referencia Estatal de Daño Cerebral, Alzheimer o Enfermedades Raras, por citar algunos; las actividades de envejecimiento activo o el programa de ciudades amigables. Además, colabora en la gestión de programas muy importantes como son las Pensiones No contributivas o el Sistema de Atención a la Dependencia que tiene ya casi 1,1 millones de personas beneficiarias. Igualmente, preside el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia y el Consejo Estatal de las Personas Mayores, órgano de participación del movimiento asociativo. En el Imserso, nuestro trabajo se basa en los principios de responsabilidad pública, universalidad, igualdad, prevención, atención personalizada, proximidad, participación ciudadana y calidad de los servicios. Para finalizar esta entrevista, me gustaría comentar que aunque las actividades del Imserso son una parte destacada de los servicios sociales españoles, todos los agentes involucrados debemos seguir caminando en la dirección de conseguir un sistema de servicios sociales universal y de derecho subjetivo en el que todos los ciudadanos tengan cubiertas sus necesidades sociales.



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