Sábado, 2 de Julio de 2022 | Teléfono: 986 438 020
Atrás

Federico Armenteros / Presidente y fundador de Fundación 26 de Diciembre

‘Tenemos bandera, himno y nos faltaba el territorio. La diversidad es imparable’

El 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, que conmemora la fecha en que la OMS eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales hace más de 30 años. Sin embargo, pese al avance, algunos estigmas prevalecen. Federico Armenteros, presidente y fundador de Fundación 26 de Diciembre, nos habla de esta discriminación y de cómo afecta a los mayores LGTBIQ+

16-05-2022

COMPARTIR

Pregunta.- En los últimos años hemos avanzado mucho, pero ¿cree que estamos abordando como es debido la diversidad de las personas?

Respuesta.- No, todavía nos queda mucho camino por recorrer. Todavía no se nos ha reconocido como víctimas, sobre todo desde el ámbito político, por situarnos como enfermos mentales y, anteriormente, como delincuentes, y previamente, como pecadores. Esto último sigue vigente y muchas personas espirituales se siente fatal por ello. El sentimiento religioso no tiene relación con la orientación sexual, somos así porque la diversidad existe y que la propia Iglesia no lo reconozca o que nos pongan trabas… En cuanto al tema de la salud mental, se nos retiró del catálogo de enfermedades mentales, pero no se ha acompañado o ha habido un seguimiento para saber cómo están estas personas que han sufrido maltrato social. Todavía muchísimas personas tienen homofobias interiorizadas que no les permiten tener una vida plena. Viven con mucho rencor hacia ellos mismos, piensan que lo que están haciendo no está bien, sus sentimientos les hacen sufrir… todavía queda un camino por recorrer hacia esa equidad e inclusión.

P.- ¿Cómo podemos conseguir esa equidad e inclusión de la que habla?

R.- En primer lugar, desde una educación formal. Poder transmitir unos valores de igualdad, equidad y diversidad, porque esto va a enriquecernos. Hay una lucha dentro de los poderes religiosos y educativos para que esto no entre dentro del sistema educativo, poniendo excusas como lo del pin parental o diciendo que estamos adoctrinando. Mientras no superemos esa fase, y entendamos que la sociedad y la realidad es diversa, esto no se solucionará. Luego también, a nivel social, tampoco hay muchos reflejos de esta diversidad. Todavía se valora más lo que se entiende por ‘normal’,quedándose fuera todos los demás, a las personas que han llevado hasta los bordes o las esquinas. Esto sucede, por ejemplo, con las personas mayores del colectivo LGTBIQ+. Tenemos que dialogar y hacerlos visibles en los centros de día y residencias, y hay que preparar a la ciudadanía para esa diversidad. Desde nuestra niñez, los heterosexuales lo han tenido más fácil que los que no lo éramos, así que tenemos que hablar de esa represión, darnos a conocer y hablar de que nosotros también tenemos sentimientos y, en muchos casos, los hemos tenido que reprimir. Habrá que formar también a los profesionales de estos centros de mayores. Evidentemente, la residencia que vamos a abrir está especializada en este sentido, pero esa especialización debería darse en todas y el personal no está preparado para trabajar la diversidad. Desde la fundación estamos viendo que los cambios no gustan. Abandonar nuestras zonas de confort no es fácil. Pasa lo mismo con el machismo, ¿por qué no vamos hacia la igualdad? Porque los hombres perdemos privilegios y esa pérdida duele, porque hemos sido construidos de esa manera. Sin embargo, cuando te quitas todos esos lastres, la vida es mucho mejor, más llevadera y más feliz, que es lo que en el fondo es a lo que hemos venido a este mundo, no a estar amargados.

P.- recisamente, usted creó la fundación para dar visibilidad a las personas mayores LGTBIQ+. ¿Por qué a mayor edad parecen estar más invisibilizadas?

R.- Somos un grupo y una generación que ha sido educada y construida para permanecer oculta, para que seamos nuestro propio enemigo. Así que es importante que le demos la vuelta a esto y mostremos otra visión de las personas mayores LGTBIQ+, más activas y participativas. Ahora mismo, queremos tener el futuro en nuestras manos, que no nos lo construyan otros, queremos hacerlo nosotros junto con la sociedad en su conjunto. Hemos tenido que trabajar mucho en ese empoderamiento de los mayores, porque muchos tenían y tienen una homofobia interiorizada. Todavía algunos aún piensan que no sirven para nada o que son unos viciosos. Hemos tenido que trabajar mucho en ese aspecto. Aunque no es un problema exclusivo, los mayores del colectivo tienen muchos más boletos para que les toque la soledad no deseada, por ejemplo, porque en el pasado no nos han querido y nos han apartado. Así que tenemos que coger esa resiliencia de la que hablan los psicólogos para que, en los últimos años de nuestra vida, podamos volver a tener un proyecto de vida e ilusionarnos. Que estemos consiguiendo algo que hace unos años era impensable, como que las personas mayores del colectivo tengamos espacios donde seamos visibles, es muy reconfortante. Nos están viniendo a ver de todas las partes del Estado, nos llaman desde la universidad, los institutos… para ver lo que estamos haciendo en la fundación, y conocer la especialización en diversidad de personas mayores. También nos vienen a ver del resto de Europa, este año, por ejemplo, va a venir la Universidad de Trabajo Social de Bélgica, que está interesada en nuestra futura residencia, en nuestro centro social, en nuestros pisos tutelados… Está habiendo un cambio en la sociedad importante y los propios mayores empiezan a sentirse más a gusto. Ahora podemos decir que somos, como nosotros decimos, maricones, porque a nosotros nunca nos han dicho que somos gays, ese es un término moderno de los 80, nosotros ya estábamos mucho antes. Los mayores del colectivo también nos morimos o tenemos deterioro cognitivo y, en este caso, detectarlo es más difícil, porque las pérdidas de memoria o los achaques te los tiene que detectar la persona que vive contigo, pero si estás solo, nadie se da cuenta. ¿Dónde están los mayores LGTBIQ+ con Alzheimer y deterioro cognitivo? Están en la calle, y nadie ha podido ver que estaban perdiendo la cabeza, nadie los ha podido llevar al neurólogo o al geriatra. Nosotros estamos aquí para darles visibilidad e ir normalizando la situación, porque lo que no se nombra, no existe.

P.- Uno de los hitos de la fundación será la apertura de esa residencia para personas mayores LGTBIQ+ Josete Massa, primera con carácter público en el mundo. La pandemia ha retrasado su puesta en marcha, pero ¿cuándo estiman que será su apertura?

R.- Por nosotros, abriríamos mañana [risas]. En estos momentos, a todo eso que comentas, también se ha unido el problema con los materiales de construcción. Creíamos que a lo mejor en junio, con el Día del Orgullo, podíamos haber terminado la remodelación, pero nos faltan los ascensores y nos han dicho que hasta septiembre no van a tener piezas. Eso sí, en principio, esperamos que este año ya esté abierta. Hay muchísima gente que está esperando y que tiene mucha ilusión por entrar en la residencia. Creemos que, con su apertura, la sociedad va a poder entender que la diversidad existe y que tiene sitio físico. Queremos que sea una residencia abierta al barrio –está en Villaverde– y que se convierta en otro recurso más de atención a mayores. La gente va a poder acercarse a visitarnos, ir a comer o realizar actividades que hagamos conjuntas junto con otras asociaciones de vecinas y vecinos, o con los centros y residencias de mayores que están al lado. Tenemos bandera, tenemos himno y nos faltaba el territorio. La diversidad ya está aquí y es imparable.

P.- Se calcula que hay unas 160.000 personas mayores LGTBIQ+ solo en Madrid, por lo que hay espacio para muchos más centros como este. ¿Cree que será el primero de muchos otros y que se construirán en otras comunidades españolas?

R.- Sí, aunque el que más cuesta siempre es el primero. La residencia será un sitio especializado y, al igual que las personas con Alzheimer o con deterioro cognitivo necesitan una atención especializada, aquí sucede lo mismo. Nosotros nos encontramos con personas trans mayores que han sido despreciados por el mundo. En su época, a estas personas les han hecho de todo, han hecho todo tipo de pruebas con ellas, se han tenido que automedicar, han sido excluidas de la sociedad y solo han podido ejercer la prostitución para poder vivir, si es que a eso se le puede llamar así. El que estas personas se encuentren con personal preparado, que la puedan entender y acompañar es fundamental. También tenemos un piso en A Coruña de 12 plazas, que antes se llamaban pisos tutelados y ahora son pisos supervisados, donde hemos hablado con el ayuntamiento y están interesados en que su ciudadanía pueda tener un derecho a la diversidad. En Castilla-La Mancha también tenemos un convenio con La Puebla de Almoradiel, cuyo municipio también nos va a ceder un terreno. Estamos hablando con el ayuntamiento para hacer una especie de corrala, un espacio para mayores LGTBIQ+ del rural, para que no se tengan que venir a la ciudad, cuando toda su vida a estado allí, en el pueblo. Tenemos bastantes frentes abiertos. Por ejemplo, próximamente tendremos una reunión telemática con Roma, a la que también le ha interesado cómo hacer una residencia para mayores diversos. Por lo tanto, sí que creemos (también por la cantidad de personas que van a solicitar plaza en la residencia) que la propia Administración tendrá que darse cuenta de que se trata de una necesidad real. Ahora, los mayores diversos están ocultos, no van a los servicios sociales. Cuando ya vean que hay algo especializado, que funciona y que la gente va a visitar, pues surgirán nuevos espacios. Estamos en contacto con el Imserso, la Comunidad de Madrid, y el ayuntamiento de la capital para la formación en diversidad en las residencias y centros de día. Queremos que los profesionales tengan una formación continua porque los mayores LGTBIQ+ en las residencias no es que no existan, es que todavía están metidos en el armario. Si preparamos a los profesionales, estos serán capaces de dar esa atención. Estamos muy acostumbrados a no querer ver a los mayores LGTBIQ+. Cuando una persona no tiene a nadie o que nunca ha tenido una relación heteronormativa, pues evidentemente algo te lo está diciendo. Algunas personas suelen decir: “Es que es un poco rarito” y de esta manera nunca terminan por integrarlos dentro de la residencia. De la misma manera que muchas residencias celebran el Día de la Paloma, también podrían hacerlo con el Día del Orgullo. El día que se celebre será un indicativo de que estamos llegando a buen puerto.



Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal