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Isabel Martínez Lozano / Presidenta de Helpage International España

‘El modelo de Estado de Bienestar necesita reformas para que pueda ser sostenible en todo el mundo’

Martínez Lozano destaca que 'necesitamos buenos servicios públicos y complementos de rentas para el cuidado y atención en casos de dependencia'

M.S. / EM 11-09-2019

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Pregunta.- Estamos viviendo una revolución demográfica, pero también un aumento de las desigualdades sociales. ¿Podría esto poner en peligro la estabilidad del Estado de Bienestar?

Respuesta.- Que las desigualdades sociales están creciendo en el mundo y en España es una realidad del siglo XXI, donde las diferencias entre ricos y pobres no dejan de aumentar. Precisamente, para paliar este grave problema, que supone también un problema de sostenibilidad económica y social, hay que apostar por el Estado de Bienestar y las políticas públicas que lo hacen posible. El modelo de Estado de Bienestar necesita reformas para que pueda ser sostenible en todo el mundo y no solo en Europa, pero es el único modelo de sociedad que nos puede permitir seguir viviendo con la seguridad de tener garantizados los derechos humanos, políticos y sociales básicos. Las políticas públicas de bienestar son imprescindibles para poder vivir con dignidad en los momentos de la vida en los que tenemos que afrontar dificultades como la salud, el desempleo, la jubilación, la dependencia, el cuidado, etcétera. Pero son algo más, son un elemento de reactivación de nuestra sociedad y de nuestro modelo económico y entre los cambios necesarios para fortalecerlas en este nuevo siglo están las políticas fiscales, que tienen que adaptarse a la nueva economía productiva y los nuevos empleos. No es cierto que el Estado de Bienestar no sea sostenible, esto es tanto como decir que la vida en sociedad no es sostenible.

P.- Los mayores tienen unas demandas que han ido cambiando radicalmente si las comparamos con las de hace unas décadas. ¿Cuáles diría que son, hoy, las necesidades y preocupaciones reales de los mayores?

R.- Lo primero que hay que tener en cuenta cuando hablamos de personas mayores es que no todas son iguales y no todas tienen las mismas necesidades. Además, no es lo mismo envejecer en Europa o en España que envejecer en algún país de renta baja o media, donde no se tiene garantizada ni siquiera una pensión mínima. A pesar de eso, creo que todos los mayores tienen algunas cosas en común, todos y todas han acumulado una gran sabiduría con sus años vividos y todos y todas están preocupados por poder seguir manteniendo su autonomía en todos los sentidos y para ello necesitan seguridad. Seguridad de ser atendidos en la sanidad pública cuando tienen problemas de salud, seguridad económica de mantener una pensión, seguridad de una vivienda, seguridad de ser atendidos adecuadamente cuando tienen un problema de discapacidad o dependencia y, junto a ello, la otra gran preocupación y deseo es poder seguir desarrollándose como personas y participar activamente en la sociedad en todos los ámbitos, culturales, políticos y sociales.

P.- Más de 13 millones de personas de edad avanzada están en riesgo de pobreza en la Unión Europea. ¿Qué causas son, en su opinión, las que han derivado en que una cifra tan elevada de mayores sufra esta situación?

R.- La principal causa de pobreza de las personas mayores en Europa y en España son las bajas rentas de las que disponen, unido al problema de la vivienda y el consumo energético. A pesar de las directivas europeas, no todos los países tenemos un buen sistema de pensiones. Las pensiones no contributivas son muy bajas y son las que mayoritariamente perciben, por ejemplo, las mujeres y las contributivas tampoco son muy altas en muchos países. Necesitamos, además, buenos servicios públicos universales, sobre todo en el ámbito de la salud y otros complementos de rentas, como por ejemplo para el cuidado y la atención en casos de dependencia.

P.- ¿Cuáles son las políticas sociales o los instrumentos que podrían contribuir a solventar esta situación a corto y medio plazo?

R.- Para evitar la pobreza y exclusión de las personas mayores tenemos que garantizar el derecho a una pensión adecuada, el acceso a los sistemas de salud sin discriminación, el derecho a prestaciones y servicios de apoyo cuando existen circunstancias de discapacidad o dependencia, y también el acceso a una solución residencial y de consumo energético cuando no se dispone de recursos para ello. Junto a esto, no hay que renunciar a las políticas de envejecimiento activo, que son además un acicate contra la soledad no deseada. Aunque suene a utopía, tener todo esto cubierto para las personas mayores es la muestra de que vivimos en una sociedad decente.

P.- ¿Cree que son eficaces los organismos que representan a los mayores? ¿Considera que tienen la presencia en la agenda política y pública acorde a una población tan numerosa y al alza?

R.- En estos momentos, las personas mayores, generalmente, solo están representadas en el Consejo Estatal de Personas Mayores, pero sería importante que pudieran estar representadas en otros órganos consultivos y de participación, como representantes de las personas mayores. El consejo necesitaría, además, una modificación para poder participar de manera más activa en el diseño y fomento de programas y actividades dirigidas a las personas mayores. La realidad es que estamos ante un grupo social creciente y que tiene mucho que aportar al debate social y la agenda política en muchos ámbitos. Si son una fuerza electoral, también deberían ser una fuerza social que colabore en el bienestar de todo el mundo. Para esto también las entidades de mayores tienen que reforzar algunas de sus acciones y crecer en activismo. Creo que es algo que creo que va a cambiar en los próximos años sin duda.



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