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Regina Martínez / Coordinadora del Observatori de la Soletat de Amics de la Gent Gran

'Una cuestión decisiva es situar la soledad no deseada como un problema social, y que se visibilice'

Desde el Observatori de la Soletat, su coordinadora nos habla de algunos de los factores que influyen en la aparición de este fenómeno

M.S. / EM 14-12-2018

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Pregunta.- La soledad en los mayores es un fenómeno complejo pero, ¿es un problema de salud pública?

Respuesta.- Cada vez hay un mayor consenso en decir que sí lo es. En Gran Bretaña, por ejemplo, acaba de crearse una Secretaría de Estado sobre la soledad y se refería a ella como una epidemia. De hecho, la OMS sitúa a la soledad como una de las principales causas del deterioro de la salud de las personas mayores. La evidencia científica sobre los problemas que se derivan de la soledad sigue avanzando y llega a equiparar esta situación con una situación constante de estrés, con lo que todo ello conlleva. Así, la soledad se asocia con depresión, ansiedad, insomnio e, incluso, trastornos cardiovasculares o el consumo de sustancias. Además, se relaciona con otros problemas como la aparición de demencias. La soledad es una situación, por tanto, que se vincula a muchos problemas de salud y otras problemáticas sociales, como la necesidad de institucionalización en algunos casos.

P.- ¿A qué se debe ese aumento de los índices de soledad no deseada entre los mayores que se registran en España? ¿El compromiso de las Administraciones públicas es suficiente ante este fenómeno?

R.- Medir la soledad es algo que resulta complejo. Lo que sí sabemos que las personas que viven solas tienden a sentirse más solas. Esa sería la punta del iceberg. Una cuestión decisiva es situar la soledad no deseada como un problema social, y que se visibilice. Y en ese sentido hemos de reconocer el esfuerzo que han realizado, y realizamos, las entidades del tercer sector y las Administraciones a diferentes niveles. Por otro lado, es importante que las personas aceptemos y comuniquemos nuestra situación de soledad. Recibimos llamadas de personas que nos dicen que se sienten solas, pero en muchos casos es poco común que se comunique explícitamente. Es un paso difícil, pero es necesario aprender a hablar de ello, por ello cada vez es más importante el aprendizaje de habilidades comunicativas y la desestigmatización de la soledad a la hora de intervenir y sensibilizar. En cuanto a los factores que han podido contribuir al incremento de la soledad no deseada de las personas mayores, por un lado, obviamente, se sitúa el aumento de la esperanza de vida. Pero la longevidad no es una aspecto negativo en sí mismo, debemos romper esta visión. Si viviésemos en una sociedad mucho más comunitaria en la que los cuidados estuviesen más valorados y en la que admitiésemos que todos somos dependientes a lo largo de nuestra vida , probablemente la longevidad no sería un problema. Sin embargo, en nuestra sociedad nos encontramos con que, a medida que aumenta la edad y aparecen los problemas de movilidad, surge también la soledad. Ello se relaciona, además, con la disminución de la red social ya que cuanto mayor es la persona, más se reduce la diversidad de sus relaciones sociales, que en la gran mayoría de ocasiones es para todas las personas de una riqueza intergeneracional escasa o limitada a la familia. No se trata únicamente, por tanto, del aumento de la esperanza de vida o de los problemas de salud que puedan surgir con edad, sino que también hay que valorar diversas cuestiones socioeconómicas, la desaparición de relaciones intergeneracionales que van más allá de la familia, el deterioro de las relaciones sociocomunitarias y los modelos de ciudad… Todo ello contribuye a aumentar esos niveles de soledad y, si en el futuro no se modifican, corremos el peligro de que se sigan acrecentando.



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